Los nuevos agujeros negros de Copasa

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Las autovías concesionadas como "peajes en la sombra" de O Salnés, Ourense-Celanova y A Costa da Morte, participadas por la constructora, multiplican por seis sus números rojos en un año

X.R. Moscoso

Inauguración de las autovías de O Salnés y O Barbanza y José Luis Suárez junto al conselleiro Agustín Hernández
Inauguración de las autovías de O Salnés y O Barbanza y José Luis Suárez junto al conselleiro Agustín Hernández

20 de mayo de 2014 (22:08 CET)

De "peajes en la sombra" a auténticos agujeros negros, que no solo empañan su cuenta de resultados, sino que se enquistan en su balance por las sucesivas ampliaciones de capital acometidas y los ajustes en el inmovilizado a los que ha tenido que hacer frente para financiar los proyectos. Se trata de las tres autovías concesionadas de Copasa, una de las grandes constructoras gallegas. Ourense-Celanova-frontera portuguesa, O Salnés y A Costa da Morte, las tres adjudicadas por el método de "peaje en la sombra", suponen ya un roto en las cuentas de la constructora ourensana, después de multiplicar en un año por seis sus aportaciones negativas a los resultados.

Copasa es mucho más que las tres autovías concesionadas, pero lo cierto es que se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza para la compañía presidida por José Luis Suárez, que guarda silencio mientras negocia con la Xunta, titular de las concesiones, el auxilio de la autovía de O Salnés y la mejor fórmula para retomar las obras del vial de A Costa da Morte, actualmente paralizadas. El ultimátum lanzado desde San Caetano para retomar la construcción del enlace de Berdoias fija este verano como plazo máximo para retomar los trabajos. Fuentes de la Xunta apuntan a cierto optimismo, que sin embargo no detallan.

Aportaciones negativas


A pesar del silencio de la compañía, que ha declinado explicar a Economía Digital la situación, las cuentas consolidadas de Copasa muestran a las claras la situación. La autovía Ourense-Celanova, controlada por la constructora en un 70%, arrojó en 2012 una aportación negativa a la cuenta de resultados de 493.871 euros, mientras que la de A Costa da Morte, en la que participa en un 40%, tuvo unas pérdidas de 1,4 millones de euros. La tercera en discordia, la de O Salnés, aportó números rojos por 561.066 euros. Cifras asumibles para un grupo de grandes dimensiones (ese año facturó 237,6 millones) si no fuera por la evolución que presentaron las concesionarias en un solo ejercicio.

De hecho, los 2,5 millones en negativos que arrojaron las tres concesiones en 2012 multiplican por seis los 428.591 millones de euros de un año antes. Y, lo que es peor, la situación semeja irreversible mientras los tráficos apunten nuevas caídas, y confirmen esa senda decreciente dibujada durante los últimos años.

Capital movilizado


Como peajes en la sombra que son, la Xunta paga un canon anual en función del tráfico previsto, y con ello financia la construcción de dichas autovías, adelantada por los socios. En el caso de la de O Salnés, acompañan a Copasa firmas como Puentes y Calzadas y Novagalicia. Solo en esta concesionaria, el capital desembolsado supera los once millones de euros. La firma tiene actualmente patrimonio negativo.

En el caso de la concesionaria de la autovía entre Ourense, Celanova y frontera portuguesa, su capital asciende a 42,9 millones, mientras que en la de A Costa da Morte el capital movilizado asciende a 51,4 millones. En total, algo más de 105 millones de euros. Ahora, es la de O Salnés la que corre un riesgo inminente de entrar en concurso de acreedores, según admitió la semana pasada la propia Xunta.
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