Los millones de Fomento vuelven a San José tras el pacto con la banca

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El departamento de Ana Pastor adjudica en un mes contratos por valor de 68 millones a la constructora gallega después de ignorarla durante toda la legislatura

Jacinto Rey, presidente de San José, y Ana Pastor, ministra de Fomento

en A Coruña, 09 de julio de 2015 (04:26 CET)

La buena sintonía que se pueda presuponer entre Ana Pastor y Jacinto Rey, la ministra pontevedresa de adopción y el empresario pontevedrés de nacimiento, de poco le ha servido a la constructora San José durante esta legislatura. Fomento le ha dejado solo las sobras de los millonarios contratos que reparte entre los señores del ladrillo, poco más que actuaciones de emergencia en carreteras gallegas (Lugo y Ourense) y aragonesas (Huesca) que están muy lejos de las grandes adjudicaciones del AVE.

San José también ganó lo suyo con la Alta Velocidad, pero los contratos importantes los consiguió en la anterior legislatura. Cuando en más dificultades estaba el grupo, negociando con la banca acreedora para refinanciar la astronómica deuda adquirida tras la compra de la inmobiliaria Parquesol, los concursos de Fomento apenas le reportaron alegrías. La última fue en 2012, con un contrato para un tramo del AVE entre Moncada y Mollet presupuestado en 7,1 millones.

Más en un mes que en cuatro años

La suerte de la constructora cambió de golpe en el particular renacimiento que está viviendo en el último año, tras cerrar el acuerdo con la banca a costa de entregar su división inmobiliaria.

Fomento adjudicó a San José los primeros 6,5 kilómetros de la autovía A 57 por casi 60 millones de euros. El anuncio llegó poco después de que la empresa se quedará con las obras de conservación y explotación de carreteras estatales a su paso por la provincia de Murcia durante un período de cuatro años. En este caso, por un importe de 18,6 millones a repartir con su socia en la tarea, Probisa.

En apenas un mes, Ana Pastor dio más a San José que en el resto de la legislatura.

Tiempos mejores

La situación contrasta con la etapa precedente y, en cierta forma, cartografía el cambio en el centro de gravedad del negocio de la constructora, ahora centrada en sus conquistas en el mercado exterior que han dado un vuelco a su cartera. El negocio internacional suponía a cierre de 2014 el 43% de sus ingresos, 23 puntos más que en 2010.

Entre ese año y 2011, el último con el PSOE al frente del Ejecutivo, San José firmó contratos de consideración. Se adjudicó un tramo del AVE en la provincia de Ourense en una UTE con Obras Subterráneas presupuestado en 77,5 millones; Adif también le encargó los túneles de Pajares por 83,5 millones, en este caso, con Peninsular de Contratas como socio. Junto a Copasa logró la ampliación del edificio de la terminal de Peinador por 45,3 millones; y con Elimco, la nueva central eléctrica de Lavacolla, presupuestada en 15,6 millones. Este último contrato, que precedió a la sequía, fue a finales de 2011.

Fue una etapa con cierta polémica por el aterrizaje de José Ignacio Lema Devesa, un anterior directivo de San José, a la presidencia de Aena, que adjudicaba contratos a la constructora.

Siguió entrando dinero público

Que a San josé se le cerrase el grifo de Fomento no significa que se olvidara de la obra pública. Ayutamientos, Diputaciones, Gobiernos autonómicos y Confederaciones Hidrográficas, entre otras entidades, han adjudicado obras a la constructora de jacinto Rey durante su etapa más difícil.

Resuelta la refinanciación de la deuda y con el giro de su cartera de pedidos, más abultada ya fuera que en casa, culminado, los contratos de Fomento parecen regresar a San José en víspera de unas nuevas elecciones. 

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