Los inversores millonarios de NCG cargan contra el Banco de España: “Nos metieron la mano en el bolsillo”

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Tanto Jove como el presidente de MetalShips aseguraron “sentirse engañados” tras perder su aportación al banco con la ampliación de capital que activó el FROB

Imágenes de archivo de actos de Metalships y de Inveravante

20 de noviembre de 2014 (22:43 CET)

Los juzgados de A Coruña han vuelto a ver desfilar esta semana a parte de los grandes empresarios de Galicia. Se trata de los inversores que aportaron en conjunto más de 70 millones al capital de la antigua Novagalicia y que vieron cómo su dinero se esfumaba de un plumazo tras la operación acordeón que impulsó el FROB antes del rescate europeo. Ayer tuvo lugar la primera sesión del juicio por el que Inveravante, Metalships, Renebé 2003 y Santiago Rey Fernández-Latorre, presidente de la Corporación La Voz de Galicia reclaman tanto a la entidad como al fondo estatal la devolución de su inversión.

Si bien ni Fernández-La Torre ni el economista José Luis Vázquez Mariño acudieron a declarar, el primero por la presencia de Mariano Rajoy en la entrega de premios de su fundación, y el segundo por residir en Miami, las comparecencias ante el juzgado del resto de demandantes fueron duras. Arremetieron especialmente contra el Banco de España y, aseguraron sentirse “engañados”.

"No pensamos que nos perjudicarían"

Al igual que la semana pasada otros empresarios, aseguraron que nunca pensaron que el dinero invertido pudiera desaparecer en una operación acordeón en la que no tuvieron opción a suscribir la ampliación de capital para mantener su participación en el banco. El hecho de que el FROB estuviese en su accionariado y de que las cuentas de la entidad estuviesen supervisados por el Banco de España era suficiente aval.

Así lo expresó el presidente de Inveravante, Manuel Jove, el octavo español más rico según la revista Forbes. Aseguró el empresario que no podía sospechar que el Banco de España “le iba a perjudicar”. En su declaración, dijo que cuando en agosto de 2011 se le ofreció la posibilidad de invertir en el banco, su equipo financiero revisó los documentos facilitados por la entidad. “Nos pareció rentable y por eso decidimos entrar”, resolvió. De hecho, Inveravante aportó seis millones de euros al capital de NCG, pero estaba dispuesta a llegar a aportar hasta 10 millones.

“Me dan informes y me dicen que hay fondos de fuera e inversores extranjeros que van a entrar, nos pareció algo rentable, estábamos contentos con nuestra presencia en el banco”, matizó Jove.

La "letra pequeña"

A respecto de por qué los empresarios no aseguraron mejor su inversión, incluso realizando una due dilligence de la entidad, el que fuera dueño de Fadesa respondió de forma tajante: “Nadie sospechaba de la letra pequeña, nos dijeron que confiásemos y ahí estaba el Banco de España”, explicó.

A preguntas de su abogado, Jove, afirmó sentirse “engañado” y, en otro momento de su declaración espetó: “Yo invertí el 12 de diciembre y todo iba bien. Sin embargo, según firmo sólo empiezo a recibir noticias de que ya no tenia nada. Yo no sé cómo se llama esto, pero es lo que me pasó”.

Tras Jove, le tocó declarar al presidente de Metalships, Manuel Rodríguez. Los astilleros, propiedad del grupo Rodman invirtieron 100.000 euros. En un tono airado, el empresario también arremetió con fuerza contra el Banco de España. “A nosotros se nos vendió que estaba bien”, dijo, pare resumir: “Simplemente se nos metió la mano en el bolsillo”. “Cómo voy a auditar al Banco de España”, insistió, preguntado por la abogada del FROB acerca del estudio que hizo su grupo acerca de la seguridad de la inversión que iba a acometer.

"No pensé que fuera una estafa"

El tercero en declarar fue Ramón Devesa Morandeira, de Inversiones Devesa Morandeira. Aseguró que decidió entrar en el capital de la entidad en base a la amistad que mantiene con José María Castellano, entonces presidente de NCG. De hecho, aunque en un principio su intención era aportar un millón de euros, acabó capitalizando dos millones.

“Creíamos que era rentable, nunca pensamos que pudiera ser una estafa”, dijo. “Me está vendiendo el FROB, creo que no me están estafando...”.
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