El helado marca blanca retira el aceite de palma pero agrega otro.

Los helados añaden nuevas grasas para dejar el denostado aceite de palma

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Los fabricantes de helados de marca blanca comienzan a eliminar el aceite de palma de sus productos pero la sustituyen por otra grasa saturada

en Madrid, 16 de junio de 2018 (05:00 CET)

Los fabricantes de helados de marca blanca han comenzado a sustituir el aceite de palma en la formulación de sus productos. Algunos de ellos han hecho campaña del “histórico hecho” pero ninguno habla del nuevo sustituto grasoso.

Se trata del aceite y la grasa de coco, un ingrediente con alto contenido de ácidos grasos saturados, lipoproteínas de baja densidad (el colesterol malo), y triglicéridos de cadena media.

Este mes, el fabricante de helados Royne, conocido por suministrar helados baratos para los menús de 10 euros en bares y restaurantes, ha comunicado que abandona el aceite de palma como ingrediente para sus helados.

La empresa Crestas La Galeta, que fabrica los conos de nata y chocolate de DIA y los conos de nata y chocolate de Hacendado (la marca de Mercadona), acaba de anunciar este mes que lanza al mercado español “los primeros helados 100% libres de aceite de palma”. La empresa ha informado que ha tenido que realizar una inversión de cuatro millones de euros para sustituir al producto.

Pero la marca no es, ni mucho menos, la primera en lanzar helados libres de aceite de palma. Una amplia variedad de helados, de marcas blancas y marcas propias, ya han prescindido de este ingrediente. Los Cornetto, de Frigo, usan aceite de girasol y también de coco, el favorito para sustituir al aceite de palma.

Un viejo conocido

Un ejecutivo de Lidl ha explicado a este diario que el aceite de coco era uno de los ingredientes más utilizados por la industria del helado (y también de la bollería y las galletas) antes de la extensión del aceite de palma. Pero opina que este ingrediente tampoco dista mucho del denostado aceite de palma.

Para los especialistas, la diferencia tampoco está demasiado clara, en términos nutricionales.

“El aceite de palma tiene en estos momentos, muy mala reputación porque se han hecho gran cantidad de estudios. Y en muchos de ellos se confirman las dudas sobre sus efectos nocivos para la salud. Pero el aceite de coco, en términos nutricionales, no es la panacea. Al fin y al cabo, es un aceite con alto contenido de grasas saturadas igual que el aceite de palma”, explica Valentina Reyes Martínez, nutricionista y dietista del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA). “Aunque si se consume con moderación, no debe tener ninguna repercusión negativa”, añade.

Pero la mala prensa que ha tenido el aceite de palma durante los últimos no sólo se debe a sus efectos negativos sobre la salud sino también a las consecuencia medioambientales de su cultivo. La devastación de densos bosques en Asia para el cultivo del aceite de palma ha activado amplias y sonoras campañas de organizaciones ecologistas entre la que destaca Greenpeace. 

El mismo perjuicio ambiental es ocasionado por el cultivo del aceite de coco: salarios paupérrimos para los agricultores y erradicación de ecosistemas tropicales para un monocultivo intensivo.

Pese a ello, los fabricantes creen que la ausencia de aceite de palma ya es un reclamo publicitario que se puede traducir en un aumento de ventas. Y la campaña apenas comienza.

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