Los empresarios de Pontevedra, sitiados por los peajes

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Los emprendedores recuerdan que a la subida de las tasas de la AP-9 se suman los altos precios de las autovías portuguesas

Un puesto de peaje

02 de agosto de 2012 (22:31 CET)

El pasado domingo Audasa decidió subir en Galicia el peaje de la AP-9 en un 7,5%. De inmediato, tanto usuarios como transportistas pusieron el grito en el cielo. Ahora, pasados unos días de reflexión, los comerciantes y empresarios de la zona de Pontevedra elevan su lamento. Explican que la suya es una de las zonas más afectadas por las escasas alternativas que tiene la autopista y, además, recuerdan, que si lo que quieren es irse a Portugal, allí también deben atravesar una de las autovías más caras de Europa.

La situación de la provincia de Pontevedra es especialmente dura, y eso lo saben también en Fomento. De hecho, la ministra Ana Pastor anunció esta semana que tratará de “dar batalla” a Audasa para minimizar el problema. Las principales conversaciones del ministerio se circunscriben al tramo Vigo-Pontevedra, donde se está negociando una bajada de tarifas. Ahora mismo, el peaje es de 3,40 euros para los vehículos ligeros y de 5.50 para los pesados, aunque se espera una nueva subida paralela a la del IVA en septiembre.

Contactos de los grupos empresariales

La situación hace que los principales actores empresariales de la provincia se tiren de los pelos. En breve, la Confederación de Empresarios de Pontevedra, liderada por José Manuel Fernández Alvariño, comenzará una ronda de contactos con los principales grupos empresariales de Pontevedra para analizar los perjuicios que puede causar a nivel económico e industrial esta subida.

“Nosotros no queremos responsabilizar ni a unos ni a otros. Entendemos que Fomento retiró las ayudas que le daba a la concesionaria porque ya no puede hacerlo en este momento, y tampoco queremos criticar las acciones de Audasa, porque también es una empresa que mira por sí pero, creemos que estos tramos de la AP-9 merecen una especial sensibilidad”, explica Alvariño, quien sostiene que económicamente, esta subida puede ser muy negativa para la empresa que explota la autopista.

“Los coches y vehículos pesados buscarán otra alternativa, que va a traer como consecuencia una bajada de ingresos para Audasa y que los viales secundarios, las carreteras viejas para que nos entendamos van a estar saturadas”, indica Alvariño. De hecho, los datos de Fomento dejan patente que en el primer trimestre del año, el tramo de 15 kilómetros de la AP-9 que va de Pontevedra a Vigo perdió casi 2.800 conductores diarios.

Peaje portugués


Pero, a mayores de lo que pueda pasar con la AP-9, el empresario pontevedrés tiene otro frente abierto desde hace un par de años: los peajes de las autovías del Norte de Portugal, territorio con el que trabajan muchas industrias de la zona. En octubre de 2010, el Gobierno luso puso en marcha un peaje que pasó por ser “el más caro del mundo”. 77 euros por un tramo de 76 kilómetros. Este gravamen se aplicó en las zonas de de Costa de Prata, Grande Porto, Norte Litoral, Algarve, Beira Interior, Beira Litoral e Beira Alta.

“Está claro que los tráficos empresariales de Vigo a Pontevedra y a A Coruña no son los mismos que al Norte de Portugal. Los tráficos lusos son menores pero aún así las empresas que trabajan con los portugueses se ven muy afectadas”, explica Antonio Reguera, el presidente de la Federación Provincial de Comercio, que ve un mal añadido en los peajes portugueses.

"No llegan los clientes lusos"

“El peaje de la AP-9 lo que hace es fastidiar al empresarios y también al usuario normal. Los peajes portugueses lo que hacen, sobre todo, es alejar de esta zona al posible cliente luso, que antes venía a hacer sus compras a Pontevedra y ahora ya no viene porque tiene que pagar el peaje”, indica. "Son dos problemas distintos que caen sobre el mismo sector", añade.

“El problema de los peajes en las autovías de Portugal es bien diferente, y afecta, sobre todo a nuestros vecinos del norte luso, que han experimentado una caída importante de visitantes ocasionales que, dada la dificultad del pago del peaje, prefieren evitar problemas”, indica José Manuel García Orois, gerente de la Cámara de Comercio de Vigo.

Sin alternativa

“La situación por Portugal es mala pero la cuestión más importante es que, al menos entre Vigo y Pontevedra, no existe una alternativa real a la autopista de peaje, por lo que el impacto y el rechazo social son inevitables”, indica Orois.

A la espera de una alternativa, nadie se atreve a decir como afectará esta situación al tejido empresarial de Pontevedra. “Es realmente difícil predecir cuál va a ser el impacto de la subida de las tasas en Galicia. Hemos de tener en cuenta el efecto acumulativo, y la ya débil situación de las cuentas de explotación de muchos pequeños y grandes empresarios, además de autonómos”, indican.
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