Los centros comerciales pierden cines y tiendas pero ganan cuota de mercado

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Los minoristas gallegos calculan que 18.000 establecimientos cerraron desde el inicio de la crisis

Marineda City, en A Coruña

23 de junio de 2013 (18:16 CET)

La crisis de consumo que azota a España ha alcanzado a todos por igual, desde grandes multinacionales hasta pequeños establecimientos minoristas. No obstante, unos pueden aguantar los envites económicos con más arrestos que otros. El sector del comercio es el mejor ejemplo. A pesar de la proliferación de centros comerciales, de la marcha de muchas de sus tiendas de referencia y ahora, hasta la quiebra de sus cines, el sector asegura que las grandes superficies aumentan su cuota de mercado a pesar de la crisis.

Javier Hortelano, el presidente de la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC) explica que las ventas en los grandes establecimientos han bajado considerablemente aunque menos que en el caso del comercio minorista. “Estamos buscando un modelo más eficiente y podemos decir que, a pesar de que las ventas bajas, en plena crisis aumentamos nuestra cuota de mercado”, explica a Economía Digital.

Un 7% de los centros españoles están en Galicia

Hortelano explica que, lejos de tópicos, el crecimiento de los centros comerciales en Galicia fue importante en los años precedentes a la crisis pero está dentro de las cifras medias estatales. “Según nuestros datos, en la comunidad gallega hay 38 centros comerciales que ocupan un total de 920.000 metros cuadrados y representan un 7% del total de las grandes superficies en España, donde hay unos 530 centros”, relata.

“La densidad comercial de los centros gallegos está muy en línea con la media española. En Galicia hay 330 metros cuadrados de centros por cada 1.000 habitantes, mientras que en el conjunto de España hablamos de 325 metros cuadrados”, dice.

Menos tiendas y salas de cine

Los centros comerciales aguantan el tirón como pueden pero, lo cierto, es que muchas de las grandes superficies ubicadas en Galicia ven como pierden tiendas a pasos agigantados. El ejemplo más nítido está en los centros comerciales Dolce Vita en A Coruña y Área Central en Compostela.

Además, los altos alquileres han tocado también a las salas de cine, que marcharon de las calles céntricas en las ciudades para instalarse en estos grandes centros de compras. Tras el cierre de los Cinebox de Pontevedra, ubicados en el centro comercial Vialia, podría tocarle el turno a las salas del complejo Ponte Vella, en Ourense.

Crisis endémica

La empresa valenciana que gestiona las salas del centrocomercial, Ábaco-Cinevox ha solicitado la liquidación de la compañía, azotada por la falta de liquidez y la creciente deuda.

“Pero no creo que el cierre de estas salas tenga que ver con la crisis de los centros comerciales, sino con la propia situación de la industria cineatográfica. Los cines están cerrando o reconvirtiéndose, ya sea en las grandes superficies o en el centro de las ciudades”, argumentan desde AECC.

18.000 pequeños comercios menos

Y mientras tanto, el tráfico de clientes hacia las grandes superficies lastra la cuenta de resultados del comercio minorista. Es uno de los factores a los que aluden en la Federación Galega de Comercio para explicar el cierre de 18.000 pequeños establecimientos desde el inicio de la crisis económica.

La proliferación de centros comerciales en ciudades como A Coruña coincidió, como indica el presidente de la entidad, José María Seijas, con la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos y la consecuente contracción del consumo. El resultado fue una destrucción masiva de empleo en el sector minorista. Los 18.000 comercios que cerraron sus puertas durante la crisis daban trabajo a una media de 2,5 personas cada uno, según los datos de la federación.

Margen de maniobra 

Seijas fecha el boom de los centros comerciales en Galicia en los últimos años del Gobierno bipartito en la Xunta, en 2008 y 2009. “Fue cuando se abrió la mano de una manera desorbitada, sobre todo en la provincia de A Coruña. Se autorizaron muchos centros comerciales, que ahora lo están pasando tan mal como el pequeño comercio, pero que tienen mayor margen de maniobra que los minoristas para enfrentarse a las dificultades económicas”, explica.

Con el aumento en el número de grandes áreas comerciales “se descompensó la oferta y la demanda”, según Seijas. “La oferta era desorbitada mientras la demanda se reducía por la crisis económica y la bajada en el consumo. El resultado fue que está oferta sobredimensionada no encontraba salida en el mercado”, concluye

¿Ya pasó lo peor?

A pesar de todo, en la federación del sector se muestran más optimistas que hace un año. Creen que entre 2008 y 2010 vivieron sus peores años, tocaron fondo, y que ahora es tiempo para recuperar parte de lo perdido, en empleo y en facturación.

“Seguimos en momentos difíciles. El consumo siguió bajando afectado por la subida del IVA y la financiación para abrir nuevos establecimientos también es difícil de conseguir. Hay que esperar, pero las últimas cifras invitan a ser optimistas. El paro bajó y el consumo empieza a animarse. Creo que, por lo menos, no seguiremos bajando. Esa senda negativa ya tocó fondo”, expone Seijas.
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