La presidenta de Navantia, Susana de Sarriá, junto al primer ministro británico, Boris Johnson

Londres cierra las puertas de su contrato estrella a Navantia

Su secretario de Defensa aboga por vetar a Navantia y a Japan Marine para que el contrato de tres buques logísticos de la Royal Navy se quede en Reino Unido

Reino Unido lleva adelante su órdago para dejar a Navantia sin un contrato valorado en 1.500 millones de libras (unos 1.700 millones de euros al cambio actual). Las autoridades del país británico ya dan casi por hecho que el encargo de tres buques de apoyo logístico a la Royal Navy irá a parar a un astillero local y no a uno extranjero, descartando así las opciones de Navantia, que partía como una de las principales candidatas para adjudicárselo.

"Los astilleros británicos producen algunos de los mejores barcos del mundo y deberíamos apoyarlos lo mejor que podamos y asegurarnos de que reciban un kit [en referencia a los tres buques logísticos] de fabricación británica" ha asegurado el secretario de Defensa, Ben Wallace y miembro destacado del Partido Conservador que encabeza el primer ministro Boris Johnson

Pero estos mensajes, emitidos por el propio Gobierno, tienen su réplica en la oposición. El diputado laborista y antiguo responsable de Defensa en el gabinete en la sombra de Ed Miliband, Kevan Jones, ha apretado al Gobierno en sede parlamentaria para amarrar este contrato que, asegura "no solo incrementaría la capacidad de la Royal Navy, sino que también sería un gran impulso para la economía británica, incluyendo toda la cadena de suministro en el noreste de Inglaterra [zona especialmente golpeada por el parón del naval en el país] en el caso de que el contrato fuese a parar a un astillero de Reino Unido". 

Los rivales de Navantia

La de Navantia es una de las tres propuestas que está encima de la mesa del Gobierno británico para la construcción de estos tres buques. La compañía pública concurre de la mano de las británica BMT y Harland & Wolff, astillero de Belfast conocido por construir en su momento el icónico Titanic. En esta carrera por el macrocontrato británico Navantia se enfrenta a Japan Marine United Corporation y al consorcio 100% británico que componen BAE SystemsBabcock Cammel Laird y que, salvo sorpresa, será el que acabe asumiendo este macrocontrato que se espera que se resuelva en la segunda mitad de este 2020.

Las tres firmas inglesas cuentan con el respaldo de los sindicatos, que están elevando la presión contra el Gobierno por una falta de carga de trabajo en el sector que, además, se podría ver agravada por la crisis del coronavirus. "Los minietros tienen el poder para garantizar que estos tres barcos sean construidos en Reino Unido. Muchos de nuestros astilleros necesitan desesperadamente esa carga de trabajo para mantener la cabeza a flote", asegura, Ross Murdoch, responsable del sindicato GMB (que suma más de 600.000 afiliados) en declaraciones recogidas por el diario Mirror. 

Un informe clave

Uno de los argumentos a los que se aferran los defensores de que este contrato vaya a parar a un astillero británico es que estos buques tengan la misma consideración que las embarcaciones de guerra. Y es que la legislación británica estipula (al igual que la española) que estas últimas, entre las que se encuentran, por ejemplo, las fragatas, solo pueden ser fabricadas por astilleros del país por razones de seguridad nacional.

Sin embargo, estos buques, que sirven de apoyo a embarcaciones de guerra pero que no tienen esa consideración se quedan fuera de este supuesto, lo que abre la puerta a que pueda ser construido en otros países. Este punto fue discutido por el propio expresidente de Babcock y del astillero Harland & Wolff, John Parker, que en un informe encargado por el Gobierno británico que se dio a conocer a finales del año pasado abogaba porque este veto a astilleros extranjeros se aplicase también a este tipo de buques. Ese documento avivó el debate interno que ya existía en el seno del Gobierno de Boris Johnson, que suspendió temporalmente la adjudicación de este macrocontrato que ya se encuentra en la antesala final y en el que BAE SystemsBabcock y Cammel Laird se erigen como grandes favoritos.

Un artículo de Javier G. Casco

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