Protesta de trabajadores de ThyssenKrupp, que solicitan la intervención del Estado

Liberty quiere a Alcoa y ThyssenKrupp; sus plantillas, la intervención

GFG Alliance, que pretende San Cibrao, también lanza unha oferta por el acero de ThyssenKrupp. Los trabajadores piden la intervención del gobierno alemán

GFG Alliance, el conglomerado dueño de Liberty, la compañía que pretende la fábrica de aluminio primario de Alcoa en San Cibrao, se expande rápidamente. Esta semana, en una intervención en un foro industrial organizado por LME Metal, la bolsa de metales de Londres, su presidente, Sanjeev Gupta, expuso, una vez más, las pretensiones del grupo de seguir creciendo en Europa. La realidad es que, tan solo unos días antes, el 16 de octubre, la compañía emitió un comunicado en el que evidenciaba su interés por el negocio de acero del histórico gigante alemán ThyssenKrupp, en horas bajas. Los británicos anunciaron una oferta indicativa no vinculante de la que, por el momento, se desconocen los detalles.

Tanto en el proceso de Alcoa como en el de ThyssenKrupp existen, más allá de la distancia entre ambos grupos, que ni siquiera se dedican al mismo sector, una serie de similitudes. En ambos casos, GFG se ha fijado en activos importantes de un grupo en horas bajas. En ambos casos, Gupta ha evidenciado que su interés está en mantener el empleo y, también, en ambos casos, existe un conflicto social por el que, tanto en España como en Alemania, existen muchas voces que reclaman la intervención estatal para rescatar a estas dos industrias estratégicas. De momento, Gupta ya ha indicado que tratará el buscar el apoyo de todos los actores implicados, entre ellos los sindicatos. De hecho, esa búsqueda de respaldo público es la forma habitual de operar de GFG que, con su pretensión de mantener la empleabilidad, ha conseguido el favor de muchas administraciones públicas allí donde ha comprado.

España, ¿intervención como último recurso?

En el caso de Alcoa San Cibrao, los trabajadores de la fábrica de aluminio primario, la única de estas características que queda en España, fueron los primeros en solicitar la intervención pública de la planta, de la que dependen más de 500 empleos de forma directa y otros tantos indirectos. En la actualidad, esa posibilidad ha ganado fuerza, sobre todo después de que los de Pittsburgh no fuesen capaces de alcanzar un acuerdo con Liberty para el traspaso de la planta durante el periodo oficial de consultas y de que rechazasen una oferta del Estado para comprar la misma a través de la Sociedad Española de Participaciones Industriales (Sepi), la dueña de Navantia.

Este domingo, la ministra de Industria, Reyes Maroto, aseguró en una entrevista concedida a la Cadena Ser que el Ejecutivo central verá "cuáles son los siguientes pasos a seguir" con la fábrica de Cervo una vez que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) se pronuncie, esta semana, sobre las medidas cautelares solicitadas por el comité de empresa y que pretenden dejar sin efecto el ERE en marcha que afecta a más de 524 empleados que, además, conlleva la paradas de las cubas de electrolisis algo que, según la parte social, condenaría a la planta a la parálisis y dificultaría la posibilidad de encontrar un nuevo inversor.

Maroto insistió en que el Gobierno "sigue trabajando en todas las alternativas" para la fábrica de aluminio, por lo que no se descarta una intervención, toda vez que ya hubo un ofrecimiento por parte de la SEPI que la multinacional rechazó. "El Gobierno está aquí para mantener los puestos de trabajo y las capacidades productivas. Esa planta es estratégica, es la única de aluminio primario en toda España y, como estratégica que es, lo son sus puestos de trabajo", recalcó.

El caso alemán

Mientras esto ocurre en España, en Alemania hace tiempo que los trabajadores de ThyssenKrupp (que cuenta con delegaciones en la península, pero centradas mayormente en el negocio de los elevadores) solicitan al Gobierno germano que entre en el capital de la histórica compañía. En el caso de Alcoa, los trabajadores han avalado el plan de Liberty y tanto PSOE como PP y BNG se han manifestado, en el Congreso y en el Parlamento gallego, a favor de una intervención temporal de la factoría a la espera de su traspaso. Sin embargo, de momento, la plantilla de la siderúrgica germana pide el rescate del Gobierno. La venta es otro cantar. 

De hecho, la oferta de Gupta se produce justo en el momento en el que más arrecian las protestas de los trabajadores que, según los medios locales, tratan de presionar al Ejecutivo alemán para que rescate la unidad de acero de ThyssenKrupp, que en los nueve primeros meses del año registró pérdidas de 700 millones de euros. El sindicato IG Metall sostiene que el grupo no necesita un nuevo comprador, sino sanearse. No obstante, el ministro de Economía, Peter Altmaier, se ha mostrado contrario al rescate por parte del Estado y apuesta por las ayudas estatales para favorecer la transición de las grandes industrias a la neutralidad de emisiones. Según Reuters, las estimaciones del valor empresarial de la unidad de acero de ThyssenKrupp oscilan entre los 1.200 y los 4.500 millones de euros.

Fichajes estrella

Así las cosas, el dueño de Liberty ha puesto la mirada en dos activos históricos y estratégicos en España y en Alemania. Su consecución, en cualquier caso, no será fácil. Alcoa parece decidida a cerrar la planta de A Mariña y la solución a esta situación parece abocada o bien a los tribunales o a una operación gubernamental. En el caso de ThyssenKrupp, los de Gupta no son los únicos interesados. Además, el pasado año, la Comisión Europea frustró la compra del grupo por parte del gigante indio Tata Steel

A pesar de todo, los de GFG juegan fuerte. El mismo día en que anunciaron su interés por el gigante siderúrgico alemán también informaron de que a partir de enero del próximo año el directivo Premal Desai será su nuevo director de operaciones, encargado de la supervisión y expansión del grupo. Con una amplia experiencia en la industria europea, estuvo casi 15 años en ThyssenKrupp, donde, entre otros, desempeñó cargos de director financiero y presidente ejecutivo de la división de acero.

Un artículo de C. Díaz Pardo

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