Lence diseña el futuro de Leche Río sin resolver la incógnita de su sucesor

stop

Los tres hijos del empresario forman parte desde hace años del consejo del grupo, si bien es el fundador, que cuenta ya 75 años, quien dirige con mano de hierro la mayor empresa láctea gallega

Jesús Lence, en una imagen de archivo

en A Coruña, 30 de septiembre de 2015 (06:06 CET)

La mayor empresa láctea gallega, Leche Río, uno de los pocos operadores significativos del sector de capital autóctono, vive agitada por la convulsión que ha creado en el mercado el final de las cuotas lácteas y por la entrada de la empresa en pérdidas, que ascendieron a 1,3 millones en 2014. El presente curso tampoco augura brotes verdes para la industria láctea, debido a los bajos precios y al bloqueo que protagonizaron los ganaderos en protesta por el precario pago de la leche en origen.

Jesús Lence, propietario de Leche Río, ha defendido, y así lo recoge también la memoria del grupo, el desarrollo de productos de mayor valor añadido "como la fabricación de leche concentrada", que tiene además "menos competencia". Pero también ha manifestado su intención de establecer una línea de producción en Madrid, para lo que negocia la compra "de una nave de unos 30.000 metros cuadrados" para antes de que acabe el año, según reconoció al diario El Progreso. Las plantas gallegas, la de Leyma en A Coruña –precisamente pensada para crear un producto de mayor valor añadido-- y las tres de Lugo han sumado a golpe de inversión una capacidad anual suficiente para envasar "la mitad de la leche que se produce en Galicia", pero Leche Río recoge alrededor del 17%.

Este exceso de tamaño, que se triplicó en los años posteriores a la compra de Leyma, y la exposición a la leche líquida, con menos márgenes y sometida a los precios de la distribución, son los problemas a resolver por el veterano empresario.

La línea sucesoria

Todavía habría que sumar otro más: la sucesión de su legado empresarial. Jesús Lence, de 75 años, ha colocado a sus tres hijos en el consejo del grupo familiar y en las sociedades que controlan un negocio que va de la leche a los combustibles, pasando por la hostelería, entre otras actividades. 

María Jesús Lence fue quien sustituyó a su padre en la presidencia cuando éste fue inhabilitado por la contaminación del río Tórdea, causa que acabó ganando el empresario, que salió absuelto. También ocupa la presidencia del consejo de administración de Lence Torres, la sociedad que controla la participación del grupo lácteo y de las gasolineras. Al igual que sus hermanos, Luis Jesús Lence, aquejado por una grave enfermedad, y Carmen Lence, es consejera en las empresas del grupo.

Carmen ocupó puestos directivos en Leche Río, como el de directora de ventas. Su trayectoria profesional la ha alejado del día a día del grupo lácteo. Puso en marcha un proyecto propio de consultoría y coaching enfocado al asesoramiento a las empresas familiares. Madre de dos niños y con formación internacional, ha residido en diferentes países, entre ellos San Francisco, donde vivió con su marido, de origen suizo.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad