José María Castellano / EFE

Las sombras de Black Toro, el capital riesgo de José María Castellano

La liquidación de la cadena Marypaz, con mil empleados, pone en duda la estrategia de Black Toro Capital, del que Castellano es "senior advisor"

José María Castellano Ríos, que lo fue casi todo en Inditex, se ha convertido en un coleccionista de puestos en consejos de administración: Naturhouse, Grupo Puig, Sniace y hasta hace nada la alemana Esprit. Sin embargo, el catedrático coruñés no es lo que se entiende como un "jarrón chino", ya que toma parte activa en las decisiones de las empresas en las que participa. Al margen de administrar su fortuna a través de una family office, Castellano también está implicado en el día a día de Black Toro Capital, uno fondo de capital riesgo que le acaba de dar un disgusto. Y todo, a cuenta de una cadena de zapaterías.

Algo tendrá que ver José María Castellano en el cambio de estrategia de Black Toro Capital, un fondo que está especializado en entrar en empresas medianas con problemas financieros, para dar un vuelco a su gestión y relanzarlas. Marypaz, Amichi y Forecast han sido en los últimos años sus incursiones en el mundo de la moda, la especialidad del expresidente de Novagalicia. Y es precisamente la cadena de zapaterías Marypaz, con mil empleados y unos 230 puntos de venta, el último disgusto del grupo.

La crisis de Marypaz

Marypaz ha presentado por segunda vez concurso de acreedores. Y se va directamente a la liquidación, al no poder refinanciar el circulante, unos 15 millones, y atender a los compromisos derivados del pacto sellado para salir del primer concurso, presentado en 2016. El grifo de los bancos se cerró y la financiación había llegado en estos años casi en exclusiva por parte de Black Toro, que tiene como hombre fuerte a Ramón Betolaza, como socio relevante a Carlos Tusquets y como senior advisor a José María Castellano.

De hecho, ha sido Black Toro Capital quien ha pedido el concurso voluntario de acreedores en esta ocasión, un movimiento que llevará directamente a la liquidación de Marypaz. En 2016, el fondo inyectó 30 millones, consiguió un acuerdo para refinanciar la deuda, que era superior a los 100 millones, y se estableció una quita parcial. Fue un balón hacia adelante.

Los tropezones de la nueva Carbures

La antigua Carbures también es un quebradero de cabeza para los chicos de Black Toro.  Antes brillaba como tal en el MAB, el mercado de las empresas emergentes, y ahora lo hace a tumbos en el mercado continuo, al que saltó tras su fusión con Inypsa.  La participación de Black Toro en este proyecto, que hereda de la antigua Carbures, es algo más de un 23% en lo que ahora se denomina Airtificial.

La compañía, que en el segmento aeronáutico cuenta con una relación estratégica como suministrador clave de más de diez años con Airbus y en la industria de automoción es el líder tecnológico en la producción en series largas de piezas de fibra de carbono, está a la espera de una ampliación de capital. Sus resultados tampoco son para sacar pecho: perdió 32 millones de euros hasta septiembre, según los resultados remitidos a la CNMV.

Otras participadas

La empresa resultante de la fusión de Carbures e Inypsa achaca los números rojos a las provisiones que tuvo que afrontar durante el primer semestre, por importe de 25 millones, y a amortizaciones por otros siete millones.

Black Toro Capital también cuenta en su hatillo con otras participaciones empresariales, como es el caso de Antobióticos de León, Torrot Gas-Gas, Fargi-La Menorquina o Grupo Irestal. Pero Carbures y, ahora, Marypaz, son sus desvelos.

Un artículo de X.R.M.

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