Encuentro del conselleiro de Economía, Francisco Conde, con representantes de Liberty House / EFE

Las razones ocultas de Alcoa para recelar de Liberty House

Liberty es un competidor directo de Alcoa que quiere también la producción de alúmina y que fracasó en la compra de tres plantas de la multinacional

Como sucedió con las plantas de A Coruña, Avilés y Portland, en Australia, los caminos de Liberty House y Alcoa vuelven a cruzarse sin que esté nada claro que la multinacional norteamericana vaya a aceptar la oferta de compra del grupo de Sanjeev Gupta, por más que la Xunta, el Gobierno y los trabajadores vean con buenos ojos la operación.

Alcoa, que mantiene en pie un ERE para 534 trabajadores de la planta de Lugo, debe optar entre hacer lo que nunca hizo, entregar una factoría al conglomerado británico, o repetir el proceso competitivo que ejecutó en A Coruña y Avilés. Esta posibilidad cobró fuerza este lunes al plantear la compañía un ERTE de dos años que le permitiría planificar la venta a fuego lento.

Sin embargo, semejante decisión vendría precedida de las protestas que en A Coruña y Avilés han protagonizado los trabajadores de las fábricas ante los incumplimientos del comprador, el fondo suizo Parter, que revendió las instalaciones a Riesgo. En aquella puja, Liberty fue descartado por Alcoa.

Un competidor en el sector

¿Por qué ha rechazado la compañía norteamericana a Liberty en cada ocasión que intentó comprar sus activos? Uno de los motivos que podría manejar Alcoa, el más obvio, es que se trata de un competidor directo, con una facturación de casi 8.000 millones de dólares e integrado en un grupo de mayor tamaño, GFG Aliance, controlado por el millonario de origen indio Sanjeev Gupta y su familia.

Liberty adquirió seis siderúrgicas de ArcelorMittal el año pasado, opera la antigua fundición de Río Tinto en Dunkerque (Francia), controla la última fundición de aluminio británica en Fort William y ultima la compra de una planta de laminación en Duffel (Bélgica), además de contar con otros activos de transformación de aluminio en Francia para la fabricación de ruedas o piezas de motor.

El problema del aluminio: los precios se hunden

Alcoa viene trasladando en sus informes al regulador norteamericano que la sobrecapacidad global de producción está hundiendo los precios de sus productos, primero en aluminio y ahora también en alúmina, por lo que tampoco parece que le beneficie la continuidad de sus factorías en manos de un competidor.

De hecho, la entrada de excedentes de producción procedentes de Asia en el mercado fue una de las causas que alegó la multinacional para activar recortes en toda su red, que han acabado por afectar a las factorías españolas, primero en A Coruña y Avilés y ahora en Lugo.

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Reunión en la Consellería de Economía con representantes de Liberty

El apagón de las cubas

Más allá de las circunstancias del mercado, hay motivos contingentes que podrían entorpecer una venta a Liberty. El grupo pretende que Alcoa no pare las cubas de electrólisis, mientras que las propuestas que ha puesto sobre la mesa la multinacional, tanto el ERE como el ERTE, incluyen el apagón de las series.

En el proceso de venta de A Coruña y Avilés se pararon de manera que pudieran reactivarse una vez realizada la venta. De hecho, la multinacional reservó 20 millones por planta para que Parter volviera a arrancar las cubas, que acaparan la gran mayoría del gasto energético de las factorías.

Liberty quiere también la planta de alúmina

Otro elemento clave es la planta de alúmina de San Cibrao, vecina de la de aluminio, que Alcoa opera en alianza con la australiana Alumina Limited (40%). Liberty quiere comprarla o, al menos, un contrato a largo plazo con Alcoa que le garantice el suministro a un precio estable. La multinacional norteamericana ha repetido en diversas ocasiones que la instalación de alúmina no está afectada por el ERE y que no tiene interés en venderla.

Las paradojas de Alcoa: vender pagando

A priori, Liberty es un grupo solvente o eso defienden tanto la Xunta como los trabajadores de la planta lucense. De hecho, el propio plan del grupo requiere de fuertes inversiones para avanzar hacia la producción de aluminio verde en el horizonte de 2030, mediante la instalación de una planta de cogeneración y otra de hidrógeno.

Esto no significa que Alcoa vaya a cobrar por la venta de la planta. La propia multinacional trasladó, basándose en un informe de la consultora Syndex, que Liberty acostumbra a rescatar activos en apuros cobrando al propietario en la operación. Nada nuevo en las factorías de la compañía, que ya desembolsó más de 100 millones para colocar a Parter las plantas de A Coruña y Avilés.

¿Puede Alcoa obviar a Liberty?

El conselleiro de Economía, Francisco Conde, aseguró este domingo que Alcoa podría incurrir en un fraude de ley si “actúa de mala fe” e ignora la oferta de Liberty, despidiendo a los 534 trabajadores afectados por el ERE.

Sin embargo, los precedentes no son buenos. En Australia, en una situación similar, la compañía decidió no vender su planta de Portland, en Victoria, y mantener la actividad a pesar de contar con una oferta de Liberty y asegurar que la factoría incurre en pérdidas millonarias. La situación era muy similar a la que se vive en Lugo, pues Alcoa aseguraba que el alto coste de la energía hacía inviable la planta más allá de 2021, cuando finaliza su acuerdo de suministro de energía con ayudas públicas.

Un artículo de R. Rodríguez / C. Díaz Pardo

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