Las inmobiliarias acusan a la Sareb de “impedir” la recuperación del sector

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Critican la politización y los sueldos de la directiva, a la que culpan de la inestabilidad del mercado

Belén Romana, presidenta de Sareb | E. P.

07 de abril de 2014 (03:14 CET)

La irrupción de la Sareb en el decaído mercado inmobiliario generó expectativas entre los profesionales del sector, que incluso tendieron la mano al llamado banco malo para comercializar los activos tóxicos de la banca y poner orden en el mercado. Aquella mano tendida, e ignorada por la sociedad que preside Belén Romana, blande ahora una espada que carga contra la actuación de la Sareb. El último asalto tuvo lugar este fin de semana, cuando la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) arremetió con dureza contra la entidad, su directiva y su plan de negocio.

En un artículo firmado por su presidente, Benito Iglesias, las inmobiliarias gallegas concluían que la Sareb ha servido “para sanear los balances de las entidades financieras quebradas, desestabilizar el mercado de la vivienda y contribuir a impedir una pronta recuperación del sector inmobiliario”. Además criticaban su plantilla “de 200 personas” con un sueldo medio de 80.000 euros anuales en 2013 y a la cúpula directiva, que se embolsó otros 500.000 euros. Todo ello, apenas una semana después de que la sociedad de gestión de activos presentase su balance de resultados con números rojos por valor de 261 millones, “muy superiores a los 47 millones contemplados inicialmente en su plan de negocio”, advierte Fegein.

La banca y la Sareb


La crítica de las inmobiliarias gallegas va desde la conformación del equipo hasta el modelo de negocio de Sareb, que eligió a la banca como compañera de viaje y obvió a las empresas del sector. Desde la federación critican con dureza esta relación.

“Dos meses después (de recibir los activos de la banca), devuelve la comercialización de las propiedades a las mismas entidades y les paga a esas ocho entidades que recibieron ayudas públicas, 112 millones al año por comercializar los activos”, explican. “Y, además, establecen unas comisiones por la venta de cada inmueble, de las cuales solo conocemos el acuerdo con Bankia, un 6 %, convirtiendo todo este escenario en una gran tomadura de pelo”, sentencia el artículo, publicado este domingo en el diario La Región.

Politización de la cúpula


Una de las peticiones que el sector inmobiliario realizó, en su momento, al Gobierno fue formar parte y colaborar con la Sareb, no solo a la hora de comercializar inmuebles, sino también para articular un plan de negocio.

Tampoco esta idea salió bien. “De los quince miembros del consejo –dice el artículo-- 13 son ex cargos políticos o bancarios y diversos máximos responsables de este organismo ya han dimitido o se han ido ante tanto despropósito”.

El presidente de Fegein recuerda que hasta en dos ocasiones Bruselas puso en cuestión el modelo que está desarrollando el banco malo, a su juicio, “por ser perjudicial tanto para el mercado de la vivienda como para nuestra economía y, en definitiva, por estar mal planteado y pesimamente diseñado”.

Lastre para el sector


En este sentido, aseguran que la actividad de la sociedad de gestión de activos ha contribuido “a desestabilizar los precios de las propiedades con canales de comercialización en absoluto apropiados para un momento de debilidad extrema de la vivienda tanto habitual como residencial”.

El artículo concluye tildando de “despropósito” los convenios firmados con algunas entidades financieras, que “son de todo menos transparentes”, ya que la comercialización a través de sus divisiones inmobiliarias” ha originado graves problemas de duplicidad en la venta de inmuebles”.

“La Sareb es un organismo creado a la imagen y semejanza del sistema financiero para intentar solucionar sus enormes problemas de viabilidad”, pero nunca ha sido un organismo creado para “ofrecer soluciones a los contribuyentes o a los propietarios de viviendas”, sentencia Fegein.
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