Las excavadoras gallegas estudian alianzas para trabajar en la mina de Corcoesto

stop

Defienden que el polémico proyecto puede ocupar durante años a empresas paralizadas por la crisis

Subasta de excavadoras en Madrid

01 de marzo de 2013 (03:26 CET)

El proyecto de la mina de oro de Corcoesto genera una gran controversia. Si para algunos es una bomba de relojería que sacudirá con fuerza toda la comarca de Bergantiños, para otros es una oportunidad de trabajo en medio del desierto de la crisis. Las empresas gallegas de excavación tienen su esperanza puesta en el proyecto de la canadiense Edgewater. A la espera de la luz verde por parte de la Xunta, las grandes del sector en la comunidad estudian alianzas con el objetivo de poder trabajar durante años en las labores de movimiento de tierras que se desarrollarán en la mina.

Manuel Mejuto, el presidente de la Asociación de Empresas Excavadoras de Galicia (Aexga) asegura que la mina de Corcoesto puede ser la solución para un sector prácticamente paralizado por la falta de carga de trabajo. “No hay nada en lo que trabajar en estos momentos, ya que no hay obras ni públicas ni privadas, más allá del AVE”, explica, a la vez que recuerda, por ejemplo, que las obras en la autovía da Costa da Mortes están “casi paradas”.

Labores durante años

La mina de oro es un buen reclamo para las empresas excavadoras. El movimiento de tierras que se podría generar será ingente, y durará más de una década. “Pero, si la cosa va bien, eso no quedará ahí. Una vez la mina se cierre, habrá que restaurar el entorno, como ocurrió con el lago artificial de As Pontes, que dio trabajo a muchas personas durante mucho tiempo”, comenta Mejuto.

Desde Aexga aseguran que las negociaciones con Mineira de Corcoesto, dependiente de Edgewater, van por buen camino. “El trabajo que va a haber en la mina va a ser mucho y puede requerir de la creación de una especie de lobby gallego en el sector de la excavación. Las grandes empresas gallegas lo están estudiando en este momento”, dice el presidente de Aexga, que cree que la apuesta de la Xunta de Galicia por la minería, puede convertirse en su oasis particular, aún a pesar de la fuerte oposición social que están generando las explotaciones actuales.

Apoyo a la mina

“Estamos hablando de minas, no de centrales nucleares. Los proyectos que apruebe la Xunta serán totalmente seguros y me duele que mucha gente que no sabe de lo que está hablando, se esté manifestando en contra de un proyecto que puede ser una tabla de salvación para muchos”, opina, preguntado por las asociaciones ecologistas y vecinales que aseguran que la mina traerá muchas más penas que alegrías.

Mejuto sostiene que la minera les ha dado su palabra de que, a la hora de contratar, las empresas gallegas tendrán prioridad por encima de las demás, y a eso se agarran.

Recurrir a la subasta

Desde la sociedad gallega de Edgewater aseguran que así será, y recuerdan que la empresa carballesa Excavacións Casais ya ha sido contratada para trabajar en los movimientos de tierra de la futura mina de oro. Aseguran que, por medio de este contrato, la empresa constructora podrá incrementar su plantilla hasta en 50 personas, “lo que solo en salarios e impuestos para esta empresa representaría un gasto aproximado de 2,4 millones de euros anuales”.

Lo cierto es que el sector de la excavación no pasa por su mejor momento. Las subastas de material se están convirtiendo en algo habitual y muchas empresas gallegas se ven obligadas a recurrir a ellas para deshacerse de maquinaria. “Es muy triste ver como máquinas de la mejor calidad que compraste por 600.000 euros hace tres años, ahora se venden por 100.000”, explica Mejuto, quien recuerda que, en los albores de la crisis, Aexga estaba formada por 45 empresas gallegas. “Hoy solo quedan 22”, cuenta.

Difícil mercado exterior

Aexga explica que el sector de la excavación lo tiene difícil para salir al exterior, el recurso que muchas empresas emplean para capear la crisis. “Aunque estamos recibiendo ayuda por parte del Igape, es muy complicado. El transporte de la maquinaria de otro tipo de empresas al exterior no es tan caro. Para nosotros, meter en contenedores 20 unidades de nuestras máquinas supone un desembolso de 200.000 euros, solo para transporte”.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad