Las empresas que Isolux 'abandonó' en Galicia suman más de 24 millones en subvenciones

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Tanto la factoría ourensana T-Solar como la de Infinita Renovables, cuyas instalaciones en el Puerto de Ferrol se han cedido a una empresa indonesia, recibieron ayudas de la Xunta y el Estado

Protesta de trabajadores de T-Solar

24 de marzo de 2014 (00:32 CET)

Isolux Corsán es un gigante que desarrolla su actividad en las áreas de las concesiones, la energía, la construcción y los servicios industriales. Está presente en 43 países del mundo y el pasado año lo cerró con unos ingresos de 3.200 millones de euros y un Ebitda (beneficios antes de impuestos, amortizaciones y depreciaciones) de 569 millones de euros. No obstante, varios de sus negocios en la comunidad non han cuajado, a pesar de las cuantiosas ayudas públicas recibidas. Sólo entre T-Solar, la fábrica de paneles ourensana cuya liquidación se activó el pasado diciembre, y la planta de Ferrol de Infinita Renovables acumula, al menos, 24 millones de euros sólo en subvenciones. Una cantidad que se incrementa notablemente si se tienen en cuenta los préstamos concedidos.

Hace unas semanas que Isolux, propietario de la planta de biodiesel de Infinita Renovables en el Puerto de Ferrol cedió el uso de la instalación a Masol Iberia Biofuels, del grupo indonesio Musim Mas. La planta se inauguró en 2009, con una inversión de 80 millones de euros para un proyecto que prometía generar unas 300.000 toneladas de biocombustible al año. La compañía renunció a los 14,4 millones en ayudas del Gobierno que podía conseguir a través del Plan Ferrol al no reunir los avales necesarios. No obstante, se quedó con, al menos, diez millones en incentivos. Según los trabajadores aseguran que les comunicó la propia dirección del grupo, unos cinco millones a través de la Xunta y otros cinco por parte del Ministerio de Industria.

Ayudas para la construcción


Efectivamente, en las últimas cuentas presentadas por la compañía se especifica que en 2006, la Xunta, a través del Igape, concedió una subvención no reintegrable de 4,9 millones para la construcción de la planta de Ferrol. Un año después, el por aquel entonces Ministerio de Economía y Hacienda le imputó otra subvención, en este caso reintegrable, por otros 4,9 millones de euros.

Además, el Ministerio de Medio Ambiente habría concedido otro millón y medio en 2010 destinado a subvencionar los derechos de emisión de gases. De forma paralela, según las cuentas de la compañía, en 2008, el fondo de la Xunta Sodiga le habría concedido un préstamo participativo por valor de 10 millones con vencimiento a finales de 2015. El crédito fue finalmente novado hasta 2017.

La cesión de la planta de Ferrol al grupo Masol se ha convertido en un calvario para los trabajadores. De momento, el nuevo dueño ya ha despedido a seis de los 34 empleados de la factoría (Infinita comprometió dar trabajo a 70 en un principio). Este hecho, ha motivado las protestas de la plantilla y que, el pasado viernes, el PSOE pidiese a la Xunta que, en base a las subvenciones otorgadas, hablase con la empresa para paralizar los despidos y asegurar la continuidad del proyecto.

El precedente de T-Solar

Pero, no es la primera vez que se habla de las ayudas que recibe una empresa de Isolux. El pasado diciembre, el juez decretó la liquidación de T-Solar, fábrica de paneles ubicada en Ourense con la que el grupo aspiró a liderar el mercado europeo. La factoría llevaba cerrada desde marzo y el fiasco del proyecto abocó a 170 empleados a la cola del paro.

Levantada entre 2007 y 2009, siempre arrojó números rojos y, ejercicio tras ejercicio operó con un fondo de maniobra negativo. Sin embargo, también contó siempre con el apoyo de las instituciones públicas. En subvenciones de la Xunta y el Estado recibió 13,5 millones de euros. Pero, también en este caso, si se suman los préstamos concedidos a la empresas la cuantía se eleva hasta los 34,5 millones.

Partidas económicas

El respaldo al proyecto se inició con los cimientos. El Igape ayudó a T-Solar tanto en la compra de los terrenos como en la construcción de las instalaciones con una subvención de 5,8 millones en 2007.

El Ministerio de Innovación y Turismo destinó 6,4 millones de los que la empresa cobró, según consta en el informe concursal, 6,16. Incluso el humilde Inorde, el Instituto Ourensán de Desenvolvemento Económico dependiente de la Diputación, contribuyó con 100.000 euros a la causa que se invirtieron en la compra de parcelas. El mismo año, la Consellería de Industria otorgó a la sociedad otra subvención que rondaba el millón de euros.

Además, entre los millonarios préstamos, destaca uno de NCG por 20 millones a devolver en tres tramos, cuya cuantía más importante vencía en 2011. El Igape ejerció como avalista del 50% de la cantidad, 10 millones.
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