Las centrales gallegas de ciclo combinado, bajo mínimos de actividad

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Endesa y Gas Natural Fenosa afrontan con incertidumbre el futuro de sus plantas en As Pontes y Sabón, que operan por debajo del 10% de su capacidad

Central térmica de Endesa en As Pontes | EFE

03 de agosto de 2013 (01:40 CET)

No se han parado, pero están en unos niveles mínimos de actividad. Las centrales gallegas de ciclo combinado comparten problemas con el infrautilizado parque de plantas térmicas similares del Estado, golpeadas por un progresivo descenso de la demanda energética y relegadas a un segundo plano en el mix de generación de electricidad debido al auge de las renovables. La planta de Gas Natural Fenosa en Sabón está a un nivel “muy bajo” de su capacidad, informa la compañía. Puesta en marcha en 2008 con una inversión de algo más de 221 millones de euros, generó 25.000 megavatios por hora menos en el primer trimestre del año en relación al mismo periodo de 2012. El ciclo combinado de Sabón se levantó con una potencia de 389 megavatios y con Reganosa como garantía de suministro.

La situación es similar en As Pontes. La planta de ciclo combinado de Endesa, con 812 megavatios de potencia, está “funcionando, pero prácticamente parada”, informan fuentes del sector. La compañía, añaden, tiene otras dos plantas de ciclo combinado en Barcelona y Huelva operando a niveles mínimos de capacidad. La central coruñesa, puesta en marcha en 2008 con una inversión de 267 millones de euros y dotada con equipos de General Electric punteros en el sector, cerró 2012 operando por debajo del 10% de su capacidad. Con la entrada de 2013, continuó la tendencia a la baja, que sitúa a los dos ciclos gallegos por debajo de ese 10%.

¿Hibernación?

Sobre el origen de esta situación, las compañías apuntan con frecuencia a la promoción “a lo bestia” de las renovables, especialmente a los incentivos para la generación de las instalaciones termosolares y fotovoltaicas que aportan una parte mínima a la cesta eléctrica. Las soluciones son más difíciles de vislumbrar.

El amplio paquete de medidas del Gobierno para reformar el sector energético, que ha puesto en pie de guerra a varias patronales, como la eólica, contempla la posibilidad de poner en hibernación entre 4.000 y 6.000 megavatios de los 26.251 que hay instalados en el Estado, proceso que se realizaría a través de un mecanismo de subasta.

Pero esta medida de alivio tiene una contrapartida en los incentivos que contempla la normativa, que podrían limitarse a 10.000 euros por megavatio instalado, cuando las empresas llegaron a cobrar 40.000.

El carbón, otro problema

Pero además del bajón en los ciclos, Endesa y Gas Natural afrontan un segundo problema de grandes dimensiones en Galicia, las centrales térmicas de As Pontes y Meirama. La Directiva de Emisiones Industriales de la UE obliga a reducir a la mitad sus emisiones a la atmósfera, básicamente azufre y óxido de nitrógeno, en el año 2020. Para las grupos implica aportaciones millonarias en la reforma de las plantas en un contexto complicado por la caída continuada de la demanda.

En retroceso

Los ciclos combinados queman gas natural para generar electricidad y funcionan como garantía de suministro cuando las energías verdes no son capaces de cubrir la demanda. La creciente aportación de las eólicas e hidráulicas a la cesta de generación del Estado ha ido mermando sus cifras.

Las entregas de gas al sector eléctrico descendieron un 23% en 2012 en España, y más del doble, un 39,57%, en Galicia, según los datos de Enagás, el gestor gasista español. En ese mismo periodo, la aportación de los ciclos a la electricidad consumida  fue del 14,1%, muy bajo si se tiene en cuenta que representan el 25% de la potencia instalada en el Estado. Pese a ello, en el primer cuatrimestre del año, época de fuerte generación de energía hidráulica y eólica, esta aportación se había desplomado al 8,2%.
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