La Xunta prestó más de cuatro millones a Alimentos Lácteos cuando estaba ya en quiebra

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El grupo alimentario acumula pérdidas y arrastra un patrimonio negativo desde prácticamente su constitución

Rubén Rodríguez

Reunión del consejo de administración de Alimentos Lácteos con Francisco Conde y Rosa Quintana en San Caetano | E.P.
Reunión del consejo de administración de Alimentos Lácteos con Francisco Conde y Rosa Quintana en San Caetano | E.P.

16 de septiembre de 2013 (01:05 CET)

Alimentos Lácteos, en fase de liquidación desde el 6 de septiembre, fue el proyecto impulsado por la Xunta para formar un grupo lácteo gallego competitivo que ocupase la fábrica que dejaba Leche Pascual en Outeiro de Rei (Lugo), una planta inmensa a la que será difícil buscarle nuevo inquilino. El camino iniciado por la agrupación de cooperativas en 2009, liderada entonces por Eugenio Elisardo Montero (presidente) y Arcadio López (secretario y consejero), dos viejos conocidos del PP de Touro y A Pastoriza, acabó en un concurso de acreedores, con una deuda que rondaba los 16 millones de euros. Hace diez días, la empresa entró en fase de liquidación, con un único activo: sus marcas De Leite y Muuu, valoradas por el administrador en 6,2 millones de euros.

Ese es el escenario actual, pero el camino hasta él también está repleto de baches financieros. Alimentos Lácteos, según el informe del administrador concursal Javier Reigosa Cubero, arrastra un patrimonio neto negativo desde el comienzo de sus operaciones. Ascendía a 2,7 millones en 2010, creció a 5,8 millones al año siguiente y cerró 2012 con una cifra negativa que superaba los 11,8 millones. El patrimonio de la empresa --a grandes rasgos el capital social, las reservas de dinero y los beneficios generados-- es el indicador clave para medir si la compañía debe más de lo que tiene y, por tanto, si está en quiebra técnica.

Préstamos de Xesgalicia


En estos años, a pesar de que la sociedad acumulaba pérdidas (3,4 millones en 2010, 4,6 millones en 2011 y 6,7 millones en 2012), la Xunta volcó esfuerzos en reflotarla. En el informe del administrador se recogen cuatro préstamos a través de Xesgalicia, la sociedad de capital riesgo controlada por el Gobierno gallego.

El primero data de julio de 2010, por valor de un millón de euros. Alimentos Lácteos presentó a final de ese ejercicio unos números rojos de 3,4 millones y un pasivo de 18,5 millones. Xesgalicia movilizó otros 3,1 millones en 2012, a través de dos préstamos en enero (2,5 millones) y octubre (635.000 euros).

Ese año, y el administrador marca en este factor una de las claves para el concurso de Alimentos Lácteos, los gastos de explotación, sin incluir aprovisionamiento ni gastos de personal, comenzaron a elevarse hasta alcanzar los 10 millones. Es decir, eran ya una tercera parte de la cifra de negocio de la compañía, situada en 30,6 millones. Pero había más indicadores negativos. La compañía cerró 2012 con 6,7 millones en pérdidas y un patrimonio neto negativo que alcanzó los 11,8 millones.

El pasado viernes, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, admitió que el Gobierno gallego no podía seguir destinando partidas a Alimentos Lácteos, una vez que quedó acreditado que la empresa “no estaba bien gestionada”. Una postura que en círculos próximos a la compañía no entienden, ya que en esta ocasión tenían un plan de viabilidad sobre la mesa para conseguir rentabilidad, concepto que nunca existió hasta ahora en Alimentos Lácteos, a pesar de las ayudas recibidas.

¿Cómo sobrevivió?

La deriva de Alimentos Lácteos puede interpretarse como una huida hacia adelante. Según recoge el informe concursal, la sociedad se financió durante sus escasos cuatro años de existencia a través de préstamos participativos de las cooperativas accionistas y de la propia Xesgalicia. Las cooperativas destinaron 4,7 millones en diciembre de 2011 y 1,9 millones en enero de 2012, mientras la empresa acometía sucesivas ampliaciones de capital.

La caída definitiva del proyecto deja en la estacada a 80 trabajadores de la planta de Outeiro de Rei, además de a cientos de ganadores con los que contrajo deudas la empresa y que tendrán muy difícil recuperar su dinero.
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