La Xunta emerge como gran aliado de Jove en la nueva Caramelo

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El Gobierno gallego mantiene el control del 7,5% del capital de la textil tras el concurso de acreedores; 15 millones de euros inyectados por Xesgalicia en préstamos participativos quedaron atrapados en la suspensión de pagos

Tienda de Caramelo en A Coruña

en A Coruña, 21 de enero de 2016 (04:55 CET)

La nueva etapa que abrió Caramelo tras la salida del concurso de acreedores tiene como compañero de viaje, una vez más, a la Xunta, que a través de Xesgalicia mantiene el 7,5% de la textil que controlaba antes de la suspensión de pagos. Una vieja alianza en una compañía con imagen renovada y nueva casa en en el polígono de Vío. Cuando Manuel Jove se hizo con el 52% que estaba en manos de las familias fundadoras, Caramelo y Gestal, el Gobierno gallego ya estaba ahí, a través de Sodiga, y narran las crónicas de aquel año que fue la propia Consellería de Economía quien empujó a Jove a inyectar dinero para reflotar un barco que acusaba el peso de la deuda provocada por la adquisición de Antonio Pernas.

Un concurso después, los socios siguen de la mano. La participación de Xesgalicia estaba en Caramelo Gestión, sociedad que entró en liquidación, quedándose Inveravante, brazo inversor de Jove, con las acciones que poseía de Caramelo. El porcentaje que tenía la Xunta fue restituido en la sociedad que sobrevivió a la suspensión de pagos, Caramelo SA, en el mismo porcentaje, el 7,5%.

Préstamos participativos

El Gobierno gallego no llegó a la crisis de la textil exclusivamente como accionista, sino también como acreedor, algo parecido a lo que le sucedió a Jove. Xesgalicia, a través de Sodiga, tenía pendientes de cobro 15 millones de euros por dos préstamos participativos otorgados a la empresa, del primero 1,8 millones y del segundo 13,02 millones, ambos con vencimiento en 2018 y concedidos a Caramelo Gestión, según consta en la memoria de la sociedad de capital riesgo. El último préstamo conocido se concedió en 2010 por valor de 5 millones para apoyar la expansión internacional de la firma.

Las inyecciones de la Xunta en Caramelo habían sido bastante más abultadas. El ex conselleiro de Economía, Javier Guerra, cifró en 30,5 millones las ayudas concedidas por el bipartito, de los que 27 millones fueron en créditos y avales. Desde la entrada de Manuel Jove, en el lejano 2007, cuando la crisis no llegaba todavía a desaceleración económica, el bipartito movilizó 21 millones para la textil, mientras que el Gobierno de Núñez Feijóo destinó, al menos, otros 5 millones.

La nueva etapa

Con su historia vinculada a la de dos socios casuales pero constantes, Caramelo ha salvado obstáculos y está en plena carrera por recuperar volumen, prestigio y ventas. Salió del concurso con una quita del 80% y con buen ritmo de facturación, que a cierre de 2014 se situó en los 10,6 millones. La previsión de la compañía era abrir cuatro tiendas por año a partir de 2015 dando prioridad a España, donde se apoya en los corners de El Corte Inglés, además de estrenar su nuevo emplazamiento de Marruecos en Tanger. El de Casablanca abrió en 2013. 




La producción, que en su día se deslocalizó casi totalmente a Asia, es mayoritaria en España y Portugal, con talleres en Galicia, Levante, Andalucía y también el norte de África. La antigua sede del polígono de A Grela, que en su momento se ofreció a Abanca como pago de la deuda contraída, volvió a manos de Starco Invest (promotora de Jove, Collazo y Modesto Fernández), que la han puesto a la venta por 9 millones.
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