La Xunta apuesta por la minería para recuperar el empleo

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Saca a concurso 178 derechos para la explotación de instalaciones en desuso

Interior de una antigua mina de wolframio

06 de febrero de 2013 (22:06 CET)

El Gobierno gallego está dispuesto a aprovechar el alza en el precio de los minerales para atraer a empresas extractivas interesadas por excavar en suelo gallego. La consellería de Industria ha formalizado este miércoles la invitación. Ha sacado a concurso 178 derechos mineros para lograr la explotación de instalaciones en desuso.

El director xeral de Industria, Enerxía e Minas, Ángel Bernardo Tahoces, ha recurrido una y otra vez al argumento del empleo para justificar la iniciativa, dos días después de que los datos del Ministerio de Empleo situarán a Galicia como la segunda comunidad en la que más incrementó el paro en el mes de enero.

Tahoces insistió en que el sector genera 4.500 puestos de trabajo directos, con una facturación anual de 322,7 millones de euros, y calcula que unos 22.800 trabajadores dependen de la minería en Galicia. Sin embargo, muchas de las explotaciones gallegas han levantado polvareda, bien por el impacto ambiental, bien por el perjuicio económico que generan en el sector de la agricultura y la ganadería. Al respecto, el director xeral solo aclaró que defiende una minería "moderna, segura, medioambientalmente sostenible y comprometida social y económicamente”.

La fiebre minera contra el sector primario


El nuevo concurso subirá la cifra de derechos mineros en la comunidad. Según los datos del censo catastral minero, actualmente hay 172 derechos solicitados y 240 ya otorgados.

Las explotaciones generan empleo e inversión en su marco de actuación, pero también hay contrapartidas. Se ha preocupado de ponerlas sobre la mesa el Sindicato Labrego Galego, que denunció al menos tres comarcas gallegas en las que las extracciones podrían tener un impacto negativo en el sector primario.

Así, el sindicato ha criticado el proyecto minero de la canadiense Edgewater para extraer oro en Corcoesto. Aseguran que pondrá en peligro más de 1.000 explotaciones agro-ganaderas. Algo similar a lo que ocurre con el proyecto de extracción de cuarzo en A Terra Chá por parte de la empresa Erimsa, y también con la mina de feldespato en Xinzo de Limia, núcleo de la Indicación Xeográfica Protexida Pataca de Galicia.

¿Qué se busca en Galicia?

A pesar de las críticas, la Xunta trata de reactivar este sector que, según Tahoces, supone un 2% del Producto Interior Bruto de la comunidad. El nuevo concurso se produce tras revisar los permisos de explotación caducados, que ahora vuelven al mercado para atraer inversiones.

La mayoría --157 concesiones de las 178-- son para buscar granito ornamental. También hay otros intereses como el oro, la andalucita, el zinc, la plata, el litio o el tantalio. Este último mineral, empleado en la industria electrónica y que puede alcanzar los 200 euros por kilo, ya es conocido en Viana do Bolo. Allí, la canadiense Pacific Strategic Minerals pretende explotar las viejas escombreras y balsas de la mina de Estaño de la Penouta para ir en su busca.

El histórico wolframio

Pero, junto al oro, la extracción más conocida en Galicia es la del wolframio, fundamental en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Estas minas han pasado de ser explotaciones económicas a documentos históricos, hasta el punto de que Portugal intenta impulsar una ruta europea para abrirlas al turismo.

Sin embargo, el Grupo Inversor ha decidido otorgarle a la mina de wolframio de San Finx, en Lousame, su antiguo rol. Ha reabierto la explotación para seguir extrayendo material, en un enclave germinal del sindicalismo y de la resistencia durante la Guerra Civil.
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