La caída de los precios en el mercado y la baja rentabilidad de las centrales lastran los ingresos de Ferroatlántica

La venta de Ferroatlántica pasará por Luxemburgo

El fondo TPG, con un enfoque de inversiones a largo plazo, opera en Europa desde Londres y Luxemburgo, plazas de referencia de su socio Texas Pacific Group

Si todo marcha según los planes de Grupo Villar Mir, las centrales gallegas de Ferroatlántica y la planta de Cee-Dumbría pasarán a manos del fondo estadounidense TPG Sixth Street Partners a finales de este mismo año. Un día después de anunciar el acuerdo, tanto en la compañía como de manera mucho más reservada en la Xunta, se daba por hecho que el planteamiento de la venta no vulnera el contrato concesional sobre las hidroeléctricas, al preservar la unidad de los activos y la actividad industrial.

Una vez obtenidas las autorizaciones pertinentes, del Gobierno gallego pero también de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Ferroatlántica pasaría a manos del grupo inversor estadounidense y gestionada por la española Ithaka. TPG Sixth Street Partners es una firma de reciente creación, pues nace en 2009 de la mano de Alan Waxman, un ex de Goldman Sachs, y de otros socios de Texas Pacific Group (TPG).

Luxemburgo como centro de operaciones

El fondo opera en Europa desde dos plazas, donde abrió sus primeras oficinas en 2010 y 2011, Luxemburgo y Londres. El primero es todo un territorio de referencia para los fondos de inversión internacionales por las facilidades que ofrece en los movimientos de capital, tanto por la estabilidad regulatoria como por las ventajas fiscales y la amplia flexibilidad a la hora de decidir en qué activos invertir.

TPG Sixth Street Partners comparte con su socio estratégico TPG, su hermano mayor, instalaciones en la rue Eugène Ruppert, donde ambos mantienen domiciliadas y activas varias sociedades, como TGP Capital, TGP Lux o TGP RE European Holdings. Este centro de operaciones sirve al grupo para canalizar inversiones en territorio europeo.

Aunque la firma maneja varias estrategias de negocio, desde la financiación con préstamos directos a la de oportunidad con alto riesgo, en la filosofía del fondo está ofrecer capital a largo plazo y de manera flexible para poder asociarse con compañías o equipos de administración. Esta idea encaja bien con la operación de Ferroatlántica, con Ithaka y la propia Ferroglobe, que suministrará la materia prima y comprará el producto terminado, como socios. TPG Sixth Street tiene un portafolio de 30.000 millones de dólares en activos bajo gestión y su oficina central en San Francisco.

Ferroatlántica sigue sufriendo

El anuncio de la venta de Ferroatlántica coincide con otro negativo balance de resultados de la compañía, que está reestructurando sus sociedades en España para segregar la planta de Sabón (Arteixo), la de Boo (Cantabria) y los servicios centrales, es decir, lo que no ha vendido a TPG.

Las ventas de Ferroglobe, el grupo que integra a las plantas gallegas, cayeron un 18,5% en el primer trimestre del año y registró pérdidas de 28,6 millones de dólares, frente a los 74 millones en números rojos del mismo periodo de 2018. La compañía tiene entre ceja y ceja rebajar su deuda, que después de la venta de las centrales y la planta de Cee Dumbría rondará los 235 millones de dólares. La necesidad de desapalancarse aceleró la operación, pues Ferroatlántica lleva tiempo con un plan de recorte de producción para disminuir el gasto y obtener liquidez. En esa hoja de ruta, vender las centrales gallegas fue uno de los primeros objetivos.

Un artículo de Rubén Rodríguez

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