Los trabajadores de la planta de Alcoa en A Coruña se encerraron este martes en la sede de la Delegación del Gobierno / EFE

La venta a Parter desata otra crisis en Alcoa

Xunta y trabajadores piden más garantías al Gobierno que los dos años que ofrece Parter; el comité de Avilés se desmarca y alienta la venta a Quantum

Alcoa acordó la venta de las plantas de A Coruña y Avilés al fondo suizo Parter, operación que garantiza la continuidad de la actividad industrial en las factorías y evita el despido de 270 trabajadores el 30 de junio. Al cruzar la meta que desde finales del año pasado perseguían trabajadores, Xunta, Principado y Ministerio de Industria no hubo fuegos artificiales ni celebración alguna. La noticia cogió al comité de empresa de A Coruña encerrado en la Delegación del Gobierno, perplejo porque en la reunión de este martes entre Parter y las distintas administraciones, el Ministerio no convocó a la plantilla.

Tampoco sentó bien el preacuerdo con Parter en Asturias, donde ahora que Alcoa tiene comprador, los trabajadores consideran que sería mejor tener otro, el fondo alemán Quantum, que ya fue descartado por la multinacional norteamericana durante el proceso de venta. Quantum, que según el Gobierno asturiano pretende presentar una nueva oferta, tenía como principal inconveniente que solo pujó por la planta de Avilés.

Alcoa pide a los trabajadores que elijan entre Parter o el ERE

Con estos dos frentes abiertos, en una reunión con el inversor suizo pero sin los trabajadores y sin el conselleiro de Economía, Francisco Conde, pues en su lugar acudió el director xeral de Enerxía e Minas, Angel Bernardo Tahoces, el Gobierno daba por bueno el acuerdo. El secretario general de Industria, Raül Blanco, ponía en valor que Parter aseguraba dos años de empleo independientemente del precio de la energía, pues las rebajas prometidas por el Ejecutivo no se pondrán en marcha a corto plazo. Alcoa reiteraba que la única oferta sobre la mesa era la del fondo suizo y que los trabajadores debían escoger entre la venta o la ejecución del ERE.

Parter ofrece básicamente eso, dos años de mantenimiento del empleo. Alcoa contribuirá al desarrollo del plan industrial aportando “significativamente” más que los 20 millones comprometidos por planta para reactivar las series de electrolisis. La multinacional esperaba un impacto máximo de unos 220 millones si ejecutaba el ERE, por lo que la venta le permitirá ahorrar algo de esta cuantía. El fondo suizo pretende producir aluminio primario cuando el Gobierno le ofrezca un precio competitivo.

Enfado en Galicia por la posición de Industria

Nada de esto bastó en Galicia para dar por cumplido el objetivo ni tampoco para aceptar que el Gobierno dé por satisfecho el compromiso adquirido a finales del año pasado, cuando Alcoa presentó su plan para cerrar las dos factorías. La Xunta ve escasas garantías de futuro en el compromiso de dos años de Parter, sobre todo porque no hay noticia alguna sobre el marco energético estable y competitivo que prometió el Gobierno de Pedro Sánchez.

A los trabajadores les parece bien la música que toca el fondo suizo, pues al fin y al cabo no hay otra opción para mantener la actividad en A Coruña, pero no quieren salir a bailar solos. Mantuvieron su encierro en la Delegación del Gobierno hasta que el Ministerio de Industria reiteró por escrito su compromiso de avalar el plan industrial de Parter con una reforma para abaratar el precio de la energía. La plantilla no aceptará que una vez cerrada la operación Industria se desentienda de las plantas. “No estamos aquí para garantizar dos años el empleo”, decía el presidente del comité de empresa, Juan Carlos López Corbacho, desde la Delegación del Gobierno. Los trabajadores llevan años, mucho antes de que Alcoa pusiera sobre la mesa el cierre, reclamando un marco energético estable que asegure el futuro de la industria.

Asturias puede dinamitar el acuerdo

Después del desplante y ante el revuelo armado, el Ministerio convocó a los representantes sindicales el jueves para presentar el plan industrial de Parter y pedir que avalen la venta, pues Alcoa solicita el beneplácito de los trabajadores. Si no aprueban la operación, continuaría con el ERE. En principio, acudirán representantes del Ministerio de Transición Ecológica para comprometerse una vez más con el Estatuto del Consumidor Electrointensivo.

La otra incógnita de cara al encuentro es la postura que adoptarán los trabajadores asturianos, que tras una serie de visitas a las fábricas de Quantum, están empeñados en que el fondo alemán es la mejor opción, por lo que podrían oponerse a la venta a Parter. También el Gobierno asturiano, a través de su consejero de Industria, pidió que no se excluyera a ningún candidato, en clara alusión a Quantum.

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