La trama oculta de Pescanova llega a Panamá, Suiza, Islas Vírgenes y Jersey

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La compañía también opera en otros paraísos fiscales y centros off shore como Madeira, Angola y Luxemburgo

Embarcación de Pescanova, al lado de una imagen del presidente De Sousa / EFE

14 de julio de 2013 (19:30 CET)

Como en toda trama que se precie, en la cara oculta de Pescanova no podían faltar los paraísos fiscales y centros financieros off shore, de baja o nula tributación. Al menos, así se desprende de la auditoría forensic de la compañía realizada por KMPG y que está en manos del consejo de administración, de la Audiencia Nacional y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Esa trama internacional tiene un propio y amplio mapa, que se reparte por las principales plazas financieras y paraísos fiscales del mundo. ¿Objetivo? En gran medida, obtener financiación a través de sociedades interpuestas que se refacturan entre ellas incrementando precios.

De acuerdo con el informe, se produjo una constante “utilización de una red de sociedades internacionales, que tampoco presentaban una vinculación directa y aparente con Pescanova, y sin embargo eran igualmente controladas y dirigidas por el grupo con el objeto de obtener financiación”. Una de las firmas sobre las que gravitaba el entramado era Pescafina, actualmente también en concurso de acreedores y una de las filiales más grandes de la compañía viguesa.

Sociedades de la trama

Las sociedades no pertenecientes al grupo Pescanova pero que formaban parte de la trama y de este tipo de operaciones quedan divididas por los auditores de KPMG en dos grupos. Por un lado, las firmas “cuya dirección, control y ejecución es directamente llevada a cabo por personal de Pescafina”, entre las que se encuentran Stations International Coporation y Grantway International Corporation (ambas con sede en Panamá), Associçao Pesqueira Edipesca (Angola) y las uruguayas Caribbean Shrimp Corporation, Dewinland Trade y Gamestar.

De otro lado, según KPMG, estarían las sociedades “sobre las que el grupo Pescanova ejercía influencia y daba órdenes directas de emitir facturas contra sociedades del grupo y realizar el pago a otras”. En este ámbito se encuentran la sociedad anónima Omero (Suiza) y Sand Castle Marine Ventures Ltda. (Islas Vírgenes Británicas). También participaban las firmas españolas Compañía de Inversiones Europa Holding España (Ciesa) e Inversiones Ribera del Tajo. En otros apartados y cruces de correo entre los directivos también figuran sociedades en Madeira y Jersey, así como la plaza de Luxemburgo, con la sociedad Pescahold, empleada por Manuel Fernández de Sousa y su hijo Pablo para adquirir, con un crédito de Luxempart, la participación de Novacaixagalicia en el capital del grupo. Luxemburgo emerge como un centro utilizado por el grupo en las propias querellas interpuestas contra el presidente.

El modus operandi

Las operaciones, según la forensic, “se realizaban con la interposición de sociedades supuestamente ajenas al grupo de las que no hemos podido disponer de su contabilidad”. “Se trata”, dicen, “de sociedades que radican en países en los que la transparencia de los datos financieros se encuentra bastante limitada: Panamá, Uruguay, Islas Vírgenes Británicas, Angola, Suiza…”.

“Debido al reducido importe del diferencial en el precio unitario que se introducía en la facturación, no nos ha sido posible identificar facturación que hubiese sido artificiosamente inflada”, explican los auditores de KMPG.

Fernández de Sousa, al frente

La operativa de la trama internacional se detecta entre los años 2007 y 2012. Solamente el volumen de compras realizadas por Pescafina con este grupo de sociedades asciende en su conjunto durante dichos años a 390 millones de euros, frente a unas ventas acumuladas de 145 millones.

“La sociedad”, dice el informe, “y en particular Fernández de Sousa y Turci (entonces director financiero de Pescafina) implementaron una operativa económico-financiera con el objetivo de dotar al Grupo Pescanova de herramientas para el traspaso de resultados de unas sociedades a otras en función de la conveniencia del grupo”. Añaden que “la interposición de esta sociedades, supuestamente independientes, fue asimismo utilizada como mecanismo de financiación a corto plazo a través de la apertura de líneas de crédito y el descuento de facturas que eran emitidas entre empresas identificadas supuestamente independientes”.
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