La tierra de Núñez Feijóo se visita en un día

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Las casas rurales de la Ribeira Sacra pierden la mitad de sus clientes mientras proliferan las microempresas dedicadas al turismo 24 horas

Viñas en Ribeira Sacra

02 de marzo de 2013 (01:56 CET)

El presidente de la Xunta, Núñez Feijóo es originario de Os Peares, pueblo en la frontera de Ourense y Lugo salpicado por tres ríos --el Miño, el Sil y el Bubal-- y punto de encuentro de cuatro concellos. A 20 minutos de la capital ourensana por la N-20, es también la puerta de entrada de la Ribeira Sacra, donde culminan su descenso los cañones del Sil. La actividad económica tradicional en la región es la viticultura, pero en los últimos años, alrededor del fantástico paisaje natural se ha generado un fuerte tejido turístico que no ha sido ajeno a la crisis.

Las cerca de 70 casas rurales de la zona agrupadas en la asociación Ribeira Sacra Rural dicen no superar el 10% de ocupación y aseguran que han perdido la mitad de los clientes que tenían. Los establecimientos más lujosos también han sufrido inclemencias. Los Paradores de San Estevo de Ribas de Sil y de San Vicente do Pino han vivido agitados por la crisis de la entidad, mientras que el Pazo de Sober acaba de presentar un ERE que afectará al 84% de su plantilla.

Tanto en el sector hotelero como en el terreno político coinciden en el diagnóstico. Las escapadas de un día a la Ribeira Sacra funcionan, pero la dependencia del turismo estatal lastra las pernoctaciones.

Los que no van

El perfil de visitante que acude a la Ribeira Sacra cambia con la época del año. En verano, el turista llega sobre todo de Levante, Madrid y Barcelona. Mientras que en invierno y otoño, cuando el paisaje es más llamativo, los visitantes proceden principalmente de la costa gallega.

La caída general del turismo estatal ha repercutido directamente en las cajas de los alojamientos. Mientras que el turismo gallego, “directamente no se mueve”, afirman en Ribeira Sacra Rural.

También hay excepciones. Los establecimientos que se alquilan completos aguantan mejor el tirón. Los que reservan por habitaciones naufragan.

Los que van

Mientras los alojamientos sufren para mantenerse, a su lado crece una industria turística que saca partido a las escapadas, a los visitantes que pasan una jornada en la Ribeira Sacra. En palabras del alcalde de Sober, Luis Fernández Guitián, quien conoce bien la tierra del presidente de la Xunta tras recorrerla formando parte de la centenaria banda de música de Sober, “se están formando en la comarca --de Lemos-- muchas microempresas de turismo activo que diversifican la oferta. Ofrecen escalada, canoas o una importante oferta de excursiones”, explica. “Junto a ellas funcionan muy bien el catamarán por el Río Sil, el tren turístico o las visitas a las adegas. Pero son visitas programadas o concertadas, que en muchos casos transcurren en un solo día”, concluye.

La puesta en marcha de un tren turístico o de los catamaranes que recorren los cañones del río Sil constituyó un importante foco de atracción para los visitantes. Pero en Ribeira Sacra Rural lo consideran insuficiente. “Los turistas llegan en el autobús, viajan en el catamarán y se marchan”, replican.
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