Planta de Alcoa en San Cibrao (Lugo)

La sentencia a la planta de aluminio de Alcoa: 50 millones en pérdidas

Alcoa estima que la planta de aluminio que planea clausurar en su complejo de San Cibrao cerraría 2020 con unas pérdidas superiores a 45 millones de euros

Alcoa prepara su retirada a medias de Galicia. Tras vender sus plantas de A Coruña y Avilés al fondo suizo Parter Capital (con el que ahora mantiene una disputa y un ultimátum que vence hoy), la multinacional americana ultima el cierre de la planta de aluminio de San Cibrao, que, previsiblemente será notificada en una reunión que tendrá lugar este mediodía.

Se cumplen así los peores presagios para la factoría, inmersa en unos números rojos que para este 2020 se estimaba que se elevarían por encima de los 45 millones de euros, según los cálculos de la propia empresa, ante el descenso del 15% que sufren los precios del aluminio en este 2020. La tonelada se paga ahora a 1.525 dólares en el London Metals Exchange, una cifra lejana a los 1.800 dólares a los que se intercambiaba a finales del año pasado y que ha redoblado la presión sobre Alcoa, que ha extendido su plan de cierres también por Estados Unidos.

Más presión

Este descenso de precios se acelera ahora con el coronavirus, pero ya se venía produciendo en los últimos años, borrando la rentabilidad de la planta de aluminio del complejo de San Cibrao (la de alúmina, por el contrario, resistía en beneficios hasta el año pasado).

Esta situación de mercado ha golpeado a la planta de aluminio gallega de Alcoa, de la que salen tochos para extrusión, lingote para piezas de fundición o placa de laminación (todos de aluminio) que abastecen a industrias como la aeroespacial, la automoción o la construcción.

A vueltas con el estatuto electrointensivo

Pero además de la presión sobre la cifra de negocio, la planta se enfrenta a otra problemática sin resolver: el coste de la energía. Tras el fin a las subastas de interrumpibilidad, el Gobierno prometió poner en marcha un estatuto para el consumidor electrointensivo para rebajar los costes energéticos de la industria más demandante de electricidad. Alcoa estaba llamada a ser la principal beneficiaria de este documento, que, sin embargo, nunca llegó a ser aprobado.

El Ejecutivo central prometió que el estatuto sería aprobado en el Consejo de Ministros del 26 de abril de 2019, justo dos días antes de las elecciones generales del 28-A. Sin embargo, un informe desfavorable de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia publicado el día anterior forzó la marcha atrás del Gobierno, que, después aseguró que no podía aprobarlo al estar en funciones y que, tras la coalición de Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos, avanzó que se sacaría adelante en los primeros meses de este 2020, algo que no ha ocurrido.

Un artículo de Economía Digital Galicia

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