Florentino Pérez, en una imagen de archivo.| EFE

La retirada de Florentino Pérez de Galicia: menos empresas y contratos

ACS, el grupo capitaneado por el también presidente del Madrid, reduce su red de filiales gallegas, con las que exprime la recta final de las obras del AVE

Florentino Pérez difumina su huella en Galicia. El empresario madrileño, presidente de ACS y del Real Madrid Club de Fútbol, se encamina hacia un beneficio récord con su grupo gracias a la aportación de la recién adquirida Abertis, pero la aportación de su negocio en Galicia a sus cuentas es cada vez menor.

El grupo ACS cuenta ahora con seis filiales domiciliadas en Galicia, de las cuales dos (Ave Portocamba - Cerdedelo y Túnel Prado) exprimen la recta final de las obras del AVE a Galicia, mientras que otra, Vieyra Enerxía Galega, se mantiene sin actividad y limita su presencia a las páginas del informe anual de ACS. La firma, impulsada en su día junto a Manuel Antonio Vidal Pego (jefe del clan familiar de Vidal Armadores, condenado por pesca ilegal en Estados Unidos y Corea del Sur), y Astilleros Armón, no registra ningún tipo de actividad desde que fracasase en su intento de hacerse con 650 megavatios en parques eólicos durante el concurso impulsado por el bipartito.

El repliegue de Cobra

Dragados, una de las filiales estrella del grupo ACS, no cuenta en su cartera de pedidos con ninguna obra de relumbrón e Galicia. La última fue la ampliación del Puente de Rande, en la que participó en una UTE con Puentes y Calzadas (que ahora ultima su venta a un grupo chino).

Mayor repliegue que Dragados (que cuenta con oficina en A Coruña) sufre otra de sus grandes filiales: Cobra. La firma ya aplicó un tijeretazo a su plantilla en Galicia en 2015, cuando despidió a 150 trabajadores en la comunidad tras perder el contrato para la instalación y mantenimiento de los contadores de Gas Natural Fenosa, ahora rebautizada como Naturgy.

La firma reduce el grueso de su exposición en la comunidad gallega a las obras del AVE, por las que recibió un varapalo la pasada primavera. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) impuso una multa de 118 millones de euros a 15 empresas, acusadas de operar en tres cárteles para repartirse 1.055 millones en concursos públicos convocados por el gestor ferroviario Adif en toda España, de los cuales 32 millones se correspondían a obras en Galicia. Cobra fue la firma que recibió la mayor sanción de esta quincena de empresas: 27 millones de euros.

El impulso de los semáforos de Vigo

Con la contrarreloj por las obras del AVE, ACS solo tiene el horizonte relativamente despejado para dos de sus filiales domiciliadas en Galicia. Se trata Masa Galicia y Esycsa.

La primera, dedicada a servicios industriales ya se encargó hace casi dos décadas de la construcción de la Medusa para la descarga y almacenaje de carbón en el Puerto de A Coruña y que ahora centra su actividad en Galicia en tareas de mantenimiento industrial y paradas programadas en diferentes instalaciones.

La segunda, por su parte, es la única filial de ACS domiciliada en la provincia de Pontevedra, lugar del que procede su mayor adjudicación de los últimos tiempos. La firma se adjudicó el pasado mes de junio en su alianza con Etra el contrato por importe de 35 millones de euros para la implantar el sistema de gestión de tráfico y vehículos conectados de la ciudad de Vigo. Además del mantenimiento de la red de túneles y de semáforos de la ciudad olívica, instalará sensores que harán que los semáforos se abran cuando se aproximen vehículos de emergencia (ambulancias o coches policiales) y medirá los flujos de peatones en los distintos puntos de la ciudad.

Un artículo de Javier G. Casco

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