La refinería de Repsol en A Coruña, sin inversiones 'extraordinarias' desde 2005

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En los últimos cuatro años, la compañía destinó 48,5 millones a la planta coruñesa, fuera de proyectos estratégicos como los desarrollados en Bilbao y Cartagena

R. Rodríguez

Acto de firma del acuerdo entre la Autoridad Portuaria y la refinería, en la que estuvo presente la ministra de Fomento y el presidente de Repsol
Acto de firma del acuerdo entre la Autoridad Portuaria y la refinería, en la que estuvo presente la ministra de Fomento y el presidente de Repsol

21 de octubre de 2013 (04:20 CET)

Las grandes inversiones requieren tiempo y se realizan cada vez en un lugar. Esa fue la idea que transmitió Antonio Brufau, presidente de Repsol, que asistió la pasada semana a la firma del convenio que rubricaba el traslado gradual del 60% de los tráficos portuarios de la compañía desde los céntricos muelles coruñeses al Puerto Exterior de Punta Langosteira. El presidente hacía referencia a los 125 millones que destinará la compañía a la mudanza y, de paso, dejaba la puerta abierta a nuevas inversiones, que se echan de menos en la refinería de A Coruña.

Más allá de los gastos corrientes, Repsol invirtió en su planta gallega 48,5 millones en los últimos cuatro años, de 2009 a 2012. Esta partida se englobaba en un proyecto de mejora de calidad de combustibles que se desarrolló durante este periodo y que supuso un desembolso de 11 millones el primer año, 26 millones en 2010 y seis millones cada uno de los dos últimos ejercicios. En conjunto, una cantidad pequeña comparada con los proyectos estratégicos desarrollados por la compañía en la refinería de Cartagena o en la de Petronor en Muskiz (Vizcaya).

Sin embargo, es la única inversión "singular" que quedó registrada en las cuentas de la compañía durante este periodo, junto a otras similares como los 6,6 millones movilizados en Tarragona en 2011 para la protección del litoral o los 26 millones para la mejora en el tratamiento de aguas en Muskiz.

Al margen de los grandes proyectos


Y es que la refinería gallega quedó en un segundo plano en el modelo de desarrollo de la compañía estos años. La última gran inversión en la central de A Coruña data de 2005. Ese año se destinaron 52 millones, más que en los últimos cuatro, a la continuación del proyecto de hidrotratamiento de carga de FCC. En realidad, el programa de inversiones que la compañía culminó ese año supuso un total de 210 millones, destinados a un sistema para reducir las emisiones de azufre y producir carburantes ecológicos.

A partir de ese año, las líneas estratégicas de la compañía no pasaron por tierras gallegas, cuando menos, no las más jugosas. En el plan 2008-2012, el mayor volumen de recursos lo acapararon las plantas de Cartagena y Muskiz, que con Puertollano, Tarragona y A Coruña completan las cinco refinerías de la compañía en el Estado.

Muskiz y Cartagena

A la ampliación de las instalaciones de Cartagena, inauguradas oficialmente en abril de 2012, se destinaron 3.150 millones de euros, que sirvieron para duplicar su capacidad de procesamiento de refino, hasta las 11 millones de toneladas anuales. Del mismo modo, el enfoque casaba con el plan estratégico de la compañía, potenciando el valor añadido del producto, impulsando el uso de biocarburantes y la capacidad para transformar productos pesados en gasóleos de alta calidad. Un magno proyecto que supuso la mayor inversión industrial de la historia de España.

Algo parecido sucedió en Vizcaya, donde se inauguró la nueva Unidad de Reducción de Fueloil de Petronor en abril de este año. La inversión superó los mil millones de euros, sumando los programas medioambientales. Además de elevar la capacidad de procesamiento de la refinería a 12 millones de toneladas de crudo al año, la actividad de la nueva unidad se enfocó a productos como el propano, el butano, el gasoil y la gasolina, que tienen una alta demanda en el mercado.

Menos capacidad, menos actividad

Los grandilocuentes proyectos tenían un objetivo definido para Repsol: incrementar la capacidad de refino y el nivel de conversión, logrando un esquema productiva de vanguardia en Europa, con más eficiencia, más valor añadido en el producto final y notables mejores ambientales. En esta línea estratégica, diseñada en su plan de cuatro años, A Coruña no fue una central prioritaria.

Según los datos de Repsol, tras las ampliaciones en Murcia y Vizcaya, la planta gallega se queda en el último puesto en cuanto a capacidad de refino. Se sitúa en 120.000 barriles por día, frente a los 220.000 de Muskiz y Cartagena. También tienen mayor capacidad las refinerías de Tarragona, con 186.000 barilles al día, y la de Puertollano, 150.000 barriles.

Además, la actividad de Repsol en el puerto coruñés se sitúa en uno de sus momentos más bajos. Según recoge la nota técnica del Instituto Universitario de Estudios Marítimos, la planta de A Coruña, con 6,3 millones de toneladas de productos petrolíferos movidos a través del puerto, se situó en 2011 como la menor de España en cuanto al tráfico generado.
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