La recesión de Brasil amenaza millonarias inversiones de Calvo, Jealsa y Añón

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El grupo conservero con sede en Boiro destinó el año pasado siete millones a una nueva planta en el país carioca, y el de Carballo está inmerso en un plan de otros 16 millones

Imagen de la siderúrgica de Añón en Brasil, al lado de directivos del Grupo Calvo

en A Coruña, 04 de septiembre de 2015 (00:38 CET)

La recesión técnica en la que ha entrado la economía brasileña (su PIB cayó un 1,9% en el segundo trimestre, acumulando dos en negativo) pone en un brete las serias apuestas inversoras de grande empresas gallegas por dicho país, entre ellas dos gigantes de la conserva que ya tienen presencia en dicho mercado, pero que están acometiendo nuevos proyectos. Se trata de Jealsa y Calvo, que junto con Frinsa son los líderes del sector.

Jealsa cuenta con plantas en Guatemala, Chile y Brasil, y Calvo, con instalaciones en El Salvador y Brasil. El grupo con sede en Boiro que comercializa la marca Rianxeira invirtió el año pasado casi 7 millones de euros en la apertura de una nueva fábrica en Brasil. Y, en dicho país, Luis Calvo Sanz, matriz del grupo con sede en Carballo, tiene en marcha una inversión global de 16 millones de euros para la construcción de una nueva fábrica de harina de pescado. Este proyecto, que ya ha sufrido algún retraso, se ejecuta este año. Calvo, que opera en el mercado brasileño con la marca Gomes da Costa, es líder en su segmento en dicho país.

Más que conservas

El gigante latinoamericano vive una recesión en toda regla, con una caída del 1,9% del PIB en el segundo trimestre, en comparación con el trimestre anterior, que ya había retrocedido un 0,7%. Todo ello viene agravado por unas perspectivas sombrías, en un momento en que el Gobierno brasileño ha adoptado un plan de austeridad con subida de impuestos y recorte de inversiones para reequilibrar las cuentas. Brasil es la primera economía de Latinoamérica y lugar de destino de importantes inversiones gallegas al margen de la conserva, como es el caso de Añón.

 

Siderúrgica Latinoamericana, la filial de la gallega Hierros Añón para Brasil, arrancó este año la actividad de su planta de laminados en el Estado de Ceará. Hace un año, aproximadamente, ya había iniciado su actividad otra fábrica impulsada por Manuel Edelmiro Añón, en este caso para la producción de malla. Según estimaciones del grupo, en Brasil ha invertido ya unos 200 millones de euros, de un proyecto total de más de 600 millones, a ejecutar en cinco o seis años y dependiendo de la marcha de la economía.

Las plantas y sus ritmos

Jealsa puso en marcha el año una nueva planta conservera de enlatado de atún y sardina en Brasil. Situada en el municipio de São Gonçalo do Amarante, en el área de Fortaleza, se trata de la primera planta de estas características en el nordeste del país. Puede producir hasta 10 millones de latas al mes.

La fábrica del grupo con sede en Boiro genera ya 400 empleos directos, de los cuales el 90% son mujeres. El proyecto requirió una inversión de más de 20 millones de reales, y es fruto de la asociación de la compañía Ceará Acuicultura R&B con Crusoe Foods of Brasil, del grupo gallego.

Calvo, por su parte, ha retrasado la ejecución de una primera fase de su nuevo proyecto en Brasil, que consta de una inversión de cuatro millones. Calvo negociaba en los primeros meses del año la adquisición de los terrenos donde se levantará, si todo sigue su curso, la nueva planta, que se dedicará a elaborar aceites y proteínas de pescado a partir de productos sobrantes.

La recesión técnica en la que ha entrado la economía brasileña (su PIB cayó un 1,9% en el segundo trimestre, acumulando dos en negativo) pone en un brete las serias apuestas inversoras de grande empresas gallegas por dicho país, entre ellas dos gigantes de la conserva que ya tienen presencia en dicho mercado, pero que están acometiendo nuevos proyectos. Se trata de Jealsa y Calvo, que junto con Frinsa son los líderes del sector.

 

Jealsa cuenta con plantas en Guatemala, Chile y Brasil, y Calvo, con instalaciones en El Salvador y Brasil. El grupo con sede en Boiro que comercializa la marca Rianxeira invirtió el año pasado casi 7 millones de euros en la apertura de una nueva fábrica en Brasil. Y, en dicho país, Luis Calvo Sanz, matriz del grupo con sede en Carballo, tiene en marcha una inversión global de 16 millones de euros para la construcción de una nueva fábrica de harina de pescado. Este proyecto, que ya ha sufrido algún retraso, se ejecuta este año. Calvo, que opera en el mercado brasileño con la marca Gomes da Costa, es líder en su segmento en dicho país.

 

Más que conservas

El gigante latinoamericano vive una recesión en toda regla, con una caída del 1,9% del PIB en el segundo trimestre, en comparación con el trimestre anterior, que ya había retrocedido un 0,7%. Todo ello viene agravado por unas perspectivas sombrías, en un momento en que el Gobierno brasileño ha adoptado un plan de austeridad con subida de impuestos y recorte de inversiones para reequilibrar las cuentas. Brasil es la primera economía de Latinoamérica y lugar de destino de importantes inversiones gallegas al margen de la conserva, como es el caso de Añón.

 

Siderúrgica Latinoamericana, la filial de la gallega Hierros Añón para Brasil, arrancó este año la actividad de su planta de laminados en el Estado de Ceará. Hace un año, aproximadamente, ya había iniciado su actividad otra fábrica impulsada por Manuel Edelmiro Añón, en este caso para la producción de malla. Según estimaciones del grupo, en Brasil ha invertido ya unos 200 millones de euros, de un proyecto total de más de 600 millones, a ejecutar en cinco o seis años y dependiendo de la marcha de la economía.

 

Las plantas y sus ritmos

Jealsa puso en marcha el año una nueva planta conservera de enlatado de atún y sardina en Brasil. Situada en el municipio de São Gonçalo do Amarante, en el área de Fortaleza, se trata de la primera planta de estas características en el nordeste del país. Puede producir hasta 10 millones de latas al mes.

 

La fábrica del grupo con sede en Boiro genera ya 400 empleos directos, de los cuales el 90% son mujeres. El proyecto requirió una inversión de más de 20 millones de reales, y es fruto de la asociación de la compañía Ceará Acuicultura R&B con Crusoe Foods of Brasil, del grupo gallego.

 

Calvo, por su parte, ha retrasado la ejecución de una primera fase de su nuevo proyecto en Brasil, que consta de una inversión de cuatro millones. Calvo negociaba en los primeros meses del año la adquisición de los terrenos donde se levantará, si todo sigue su curso, la nueva planta, que se dedicará a elaborar aceites y proteínas de pescado a partir de productos sobrantes.

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