La primera empresa de biodiésel de Galicia entra en liquidación

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La crisis de los biocombustibles se lleva por delante a Entaban, inaugurada en 2005 en el puerto exterior de Ferrol

31 de enero de 2014 (23:03 CET)

La crisis de los biocombustibles se ha llevado por delante a la primera empresa del sector asentada en Galicia. Se trata de Entaban, inmersa en concurso de acreedores desde 2012. Tan sólo cinco años antes llegó a la comunidad a bombo y platillo. El grupo zaragozano que la sustentaba invirtió 48 millones de euros y preveía generar una producción de 200.000 toneladas anuales de biodiésel.

La inauguración de la planta gallega de Entaban fue apadrinada por el presidente de la Xunta en aquella época, el socialista Emilio Pérez Touriño. El dirigente aseguró que la puesta en marcha de la factoría, junto con los proyectos que planeban acometer Infinita Renovables y Biocarburantes Peninsulares pondría a la deprimida zona de Ferrolterra en el mapa de la producción de biodiesel.

Un mercado que no llegó a despuntar

Sin embargo, el mercado del biodiesel nunca llegó a despegar. Ni en Galicia ni el resto de España alcanzó si quiera a vivir una época dorada antes del crack. En la actualidad, existen poco más de 50 fábricas de este tipo en el país. Las importaciones desleales procedentes de Estados Unidos primero, y posteriormente de Argentina y de Indonesia coparon durante años el mercado nacional, lo que provocó importantes descensos en la producción y puso en una situación muy complicada a todas estas empresas.

Según datos del Registro Mercantil, el pasado 24 de enero, el juzgado número 1 de lo Mercantil de A Coruña decidió abrir la fase de liquidación del proceso concursal que atraviesa Entaban.

Concesión por 30 años

En marzo de 2013, no obstante, se barajó la posibilidad de que las instalaciones de Entaban, en el puerto exterior de Caneliñas, fueran ocupadas por otra empresa para reanudar su actividad en el sector. Entaban poseía una concesión para explotar la planta de biodiésel durante un período de 30 años, de los que no llegó a consumir ni un tercio.

La planta comenzó dando trabajo a unas 40 personas, aunque el año pasado ya sólo dos operarios se encargaban del mantenimiento.

Asignación de la producción

En este momento, una de las peticiones más demandadas por el sector es la asignación de las cantidades de producción de biodiésel por parte de la Administración. El proceso acumula retrasos pero, las pocas fábricas que todavía están en funcionamiento sostienen que es necesario para que el negocio siga adelante.

A finales del año pasado, el comité de empresa de Infinita Renovables, otra de las plantas de este tipo de biocarburante alternativo ubicada en el puerto exterior de Ferrol, demandaba al Ministerio de Industria de José Manuel Soria que “deje de retrasar” la resolución definitiva de la asignación de cuotas de producción.
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