La planta gallega de Ence pierde rentabilidad en pleno debate sobre su futuro

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La fábrica de Pontevedra registró pérdidas de explotación de 13,7 millones frente a los beneficios de 8,8 millones de Navia

R.Rodríguez

José Luis Blasco (KPMG) ; Juan Luis Arregui (presidente de Ence); Ignacio Colmenares (CEO) y Antonio Casal, director de la fábrica de Lourizán | EFE
José Luis Blasco (KPMG) ; Juan Luis Arregui (presidente de Ence); Ignacio Colmenares (CEO) y Antonio Casal, director de la fábrica de Lourizán | EFE

desde A Coruña, 29 de marzo de 2015 (15:57 CET)

Basta una chispa para encender el debate sobre la continuidad de Ence en la ría de Pontevedra. El candidato del PP a la alcaldía hizo su apuesta el viernes porque la pastera siguiese en Lourizán y generase empleo en Galicia. Este domingo, AGE pedía explicaciones a la Xunta sobre si estaba en sus planes "perpetuar" el negocio de la empresa "a costa de los ciudadanos y el medio ambiente". Hasta el momento, nadie en el Gobierno gallego se pronunció a favor de la continuidad de Ence, cuya concesión vence en 2018.

La polémica alrededor de la prórroga solicitada por la compañía, que se repite cíclicamente a lo largo de los años, se produce con la fábrica gallega de celulosa cotizando a la baja. En 2014, alcanzó una cifra de negocio de 203 millones de euros, frente a los 278 del ejercicio anterior. Acabó curso con pérdidas de explotación por valor de 6,6 millones de euros, a los que hay que sumarle, explica Ence en su memoria anual remitida a la CNMV, gastos financieros por valor de 7,1 millones. En total, una pérdida de explotación de 13,7 millones, que contrastan con los beneficios de explotación de 5,3 millones del curso anterior. En Asturias, el mayor centro de producción, se lograron beneficios de explotación de 44 millones.

Menos producción

En general, todas las magnitudes fueron a la baja en Pontevedra, en consonancia con el difícil año que atravesó la compañía. Fue un curso de adaptación de su operativo y su estructura para corregir el impacto de la reforma eléctrica, que llevó a los juzgados, y sus resultados se resienten mientras sienta las bases para un futuro mejor. La medida más drástica adoptada fue el cierre de la planta de Huelva para convertirla en un centro de producción de energía con biomasa.

El recorte a las primas de cogeneración menguaron la rentabilidad general de los centros productivos. Y el cierre de Huelva, junto a algún parón en la producción por la conflictividad laboral y las paradas técnicas, acabaron impactando en la cifra de negocio, que descendió un 19%, hasta los 687, 5 millones.

En tierras gallegas, la productividad de Lourizán decreció ligeramente tanto en celulosa como en energía, lo mismo que sucedió en Navia.

Inversiones

En lo relativo a inversiones, el plan anunciado por la compañía es mantener el freno de mano puesto en Pontevedra ante la incertidumbre sobre la continuidad de la planta en su actual emplazamiento. Sin embargo, las partidas destinadas al centro de Lourizán para la mejora de eficiencia productiva, energética y medioambiental fueron elevadas.

Ascendieron a 11.9 millones en 2014 y a 9,4 millones el año anterior. Los planes de inversión se diseñan un año antes por lo que son fruto de los compromisos adquiridos en 2013 y se ejecutan en el primer semestre del año siguiente, cuando las plantas hacen su parada técnica anual. En el mismo periodo, las inversiones en Navia ascendieron a 30,2 millones, 16,1 en 2014 y 14,06 el ejercicio anterior.  

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