Imagen del inicio de la marcha de los trabajadores de Alcoa, Ferroatlántica y Celsa Atlantic

La planta de Celsa en Galicia se queda a cero en la subasta eléctrica

La factoría de Celsa Atlantic en A Laracha no se llevó ninguno de lo bloques de 5 mw en la puja efectuada por Red Eléctrica para los grandes consumidores

Alcoa y Ferroatlántica ya han anunciado que revisarán sus inversiones en Galicia después de la última subasta de potencia interrumpible para el primer semestre de 2020 cuyo resultado ha sido calificado de “desastroso” por el sector. No obstante, no son los únicos grupos radicados en Galicia que se han visto afectados por la puja desarrollada por Red Eléctrica. En la terna también está Celsa Atlantic. La compañía de la familia Rubiralta cuenta en A Laracha con la factoría que compró a Manuel Añón hace ya más de una década. Según fuentes de la plantilla, la puja también ha impactado en la factoría gallega. Tanto que, de hecho, la planta siderúrgica no se ha hecho con ninguno de los 200 bloques de 5 megavatios que se subastaron.

La subasta de interrumpibilidad celebrada la pasada semana asignó 1.000 megavatios a 30 empresas por 4,38 millones de euros, una cifra irrisoria para el sector, teniendo en cuenta que el importe es 20 veces inferior a los 95 millones de euros que se adjudicaron en la anterior puja celebrada en junio. En una subasta ya de por sí muy mutilada, Red Eléctrica no sacó a puja bloques de interrumpibilidad de 40 megavatios, sino tan solo de 5 MW con un precio medio de asignación de 8.700 euros por megavatio y año.

Subasta "sin rentabilidad"

Semanas antes de que se celebrase la subasta, el tijeretazo aplicado hacía presagiar el desastre. Desde el sector de los grandes consumidores eléctricos avisaban de que determinadas empresas “optarían por no pujar ya que no les sería rentable”. Eso es, en esencia, lo que le ha ocurrido a la factoría de Celsa en A Laracha. “Lo que se ha transmitido desde la compañía es que, tal y como se estaba desarrollando la subasta, no era rentable. Se iba a gastar más dinero en parar la maquinaria y volverla a activar, si fuese necesario, que en lo que se iba a sacar con la subasta”, explican desde la plantilla. Las otras factorías de Celsa Atlantic sí se habrían hecho con alguno de los bloques de interrumpibilidad, aunque por una cantidad muy baja con respecto a las anteriores subastas.

En la factoría coruñesa el miedo viene en forma de deslocalización. Ante la situación que viven los grandes consumidores eléctricos en general, los trabajadores temen que se produzca, teniendo en cuenta que la acería que el grupo tiene en Francia está construyendo un tren de laminado en el que se realizará la misma actuación que en A Laracha.

 

Un artículo de Economía Digital Galicia

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