La patronal se juega la vida con un plan de rescate que no convence a casi nadie

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La asamblea vota la hoja de ruta para asegurar la viabilidad de la Confederación de Empresarios de Galicia bajo amenaza de quiebra y dimisión del presidente

Antonio Dieter, presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia

en A Coruña, 20 de junio de 2016 (22:14 CET)

O el presidente sigue, con un plan de viabilidad bajo el brazo, o la patronal va a concurso y el presidente dimite. Esa es la disyuntiva que planteó Antonio Dieter a los empresarios que este martes deciden en asamblea si aprueban la hoja de ruta para reflotar la patronal. Y aunque no todo es blanco o negro, lo cierto es que sin plan de viabilidad, la Confederación de Empresarios de Galicia no podría negociar con los bancos. Y sin la complicidad de las entidades financiares, no podría afrontar el pago de nóminas e hipoteca de la sede desde ya. La asamblea se celebra sobre la bocina.

El plan de viabilidad contempla ocho despidos, con lo que la plantilla de la patronal pasaría de 20 a 12 trabajadores. El coste de la medida ascendería a 130.000 euros, aunque se provisionaría una cuantía equivalente, 135.000 euros, por posibles reclamaciones respecto a la indemnización. Junto a esta medida, se aplicarán reducciones de salario al resto de trabajadores para ahorrar otros 22.000 euros mensuales. Se dejarán de ejecutar los programas Galactea y Eurest y se deja en el aire el Pexga, que depende de la negociación a finales de año con la Xunta.

En definitiva, la austeridad se instala en serio en la CEG. El problema es que la hoja de ruta no convence a casi nadie. La aprobación del plan de viabilidad depende exclusivamente de las urgencias de la institución, que escogería esta opción antes que iniciar un proceso concursal. Pero las críticas son notorias. Incluso el propio presidente reconoció que no es el plan que desearía. Pero es lo que hay. 

Crítica generalizada

Jorge Cebreiros, presidente de la patronal pontevedresa y, en consecuencia, vicepresidente de la CEG, apuntó directamente a que "el plan de viabilidad no tiene por qué aprobarlo la asamblea". Señaló que observa "una incongruencia de modelo" ya que, según reflexiona, si se cuenta con los ingresos derivados del programa Pexga para los próximos cuatro años, habrá que mantener a los trabajadores asociados a su desarrollo, y, a la inversa, si se les despide, no se podrán computar esas entradas de dinero.

Cebreiros aboga por cambiar la hoja de ruta "sobre la marcha" para añadir mejoras e ir optimizando sus resultados. El Pexga es la gran fuente de ingresos de la CEG, con 1,8 millones de los 2,5 de ingresos que cuenta el presupuesto de la institución.

Apoyos con matices

Similar disyuntiva afrontan en Lugo, aunque la resuelven de manera distinta. Esta confederación "no a va a ser obstáculo" para que la patronal saque adelante la necesaria "reestructuración de sus costes", señalaron a Europa Pess fuentes de la patronal lucense, que calificaron el plan de "insuficiente".

Dieter contará, a priori, con el apoyo de A Coruña, pues Antonio Fontenla fue uno de sus grandes valedores, mientras que Pérez Canal, presidente de la Confederación de Empresarios de Ourense y rival de Dieter en las pasadas elecciones a la CEG, mantiene su postura en secreto. Pero advierte que quedan muhos asuntos pendientes que Dieter no ha afrontado "tras seis meses en el cargo".

Las claves

Esta es una de las claves, pues Dieter podría salir debilitado del envite. Logró aprobar las cuentas que dejó José Manuel Fernández Alvariño, pero no pertenecían directamente a su gestión. El plan de viabilidad y los presupuestos, en cambio, continúan en el aire.

El presidente de los empresarios, además de amenazar con dejar el cargo, advirtió que de entrar la CEG en concurso podrían derivarse responsabilidades para los administradores en los últimos años de la institución, refiriéndose fundamentalmente a la junta directiva de Alvariño.

Las consecuencias de no aprobarlo son el principal aval del plan de viabilidad. Las cuentas de la patronal muestran una tesorería de poco más de 70.000 euros y una deuda de 374.000 euros, sin computar la reclamación de 650.000 euros de la Xunta por el Pexga.
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