La patronal se enfrenta a un boicot con el bloqueo a las cuentas

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El balance superó el filtro del comité ejecutivo con el apoyo de la provincial de A Coruña, ubicada en el sector crítico a Alvariño, pero fue tumbado acto seguido en la junta directiva

Núñez Feijóo y Fernández Alvariño en primer plano. Al fondo, Antonio Fontenla

en A Coruña, 18 de junio de 2015 (02:34 CET)

Siguen enredadas las cuentas de la patronal y caldeado el ambiente en la Confederación de Empresarios de Galicia, sobre todo por el temor a un deterioro de la imagen de la institución que representa a los empresarios con motivo de la aprobación de sus números. Las cuentas de 2014 se empantanaron en julio pasado cuando la Asamblea Xeral las rechazó, se constituyó una comisión de economía que no logró hasta la fecha sacarlas adelante y la junta directiva acaba de echarlas abajo una vez más este lunes. Fue una sorpresa a medias.

La provincial capitaneada por Antonio Fontenla, proverbial rival del presidente de la CEG, se había comprometido a apoyarlas, y así lo hizo en el comité ejecutivo. Pero superado el primer filtro, el balance no logró el visto bueno de la junta directiva, donde entran también en juego las vocalías de las distintas organizaciones integradas en la patronal. Sin ese paso, la situación está como estaba. El comité ejecutivo pidió cambios en el presupuesto de 2015 y la junta directiva frenó las cuentas de 2014. Ninguno de los dos tiene luz verde. ¿Por qué la disparidad de criterios en la misma tarde, en apenas unas horas?

¿Mano negra?

Tras el paso por el comité ejecutivo, las cuentas fueron sometidas a voto en la junta directiva. La votación fue secreta --no siempre lo es-- y se resolvió con 23 votos en contra y 18 a favor. Las provinciales de A Coruña y Lugo, que se posicionaron en contra el pasado año, llevaban votos delegados. Según fuentes empresariales, la primera cuatro y la segunda tres; otras fuentes no ponen cifras, pero indican que fue en todo caso un número "normal" en las reuniones directivas. 

El rechazo y la manera en la que se produjo se ha interpretado en círculos de la propia patronal como un acuerdo "preparado" para bloquear las cuentas por parte del sector crítico. En ese lado del tablero estarían la patronal coruñesa, la lucense y una parte de la pontevedresa, conformada por los damnificados de las elecciones que encumbraron a Jorge Cebreiros --uno de los apoyos de Alvariño-- y que acabaron en los juzgados. La maniobra no tendría otro objeto que aumentar la presión sobre el presidente, aunque por distintos motivos.

Quienes votaron en contra este lunes se escudaron en la necesidad de ajustar más los gastos del presupuesto para este curso y en los servicios subcontratados a empresas del propio Fernández Alvariño. En el trasfondo está la voluntad de una parte de los críticos de aumentar la presión para forzar elecciones en la patronal, como explicó este medio

Giro en el papel de la CEG

Porque entre los cambios propuestos en la reunión, hay uno quizá más trascendente que el que apunta a las contrataciones. La CEG acordó eliminar todos los programas "no rentables" que ejecuta. La medida, si la patronal la aplica, afecta a muchos de los cursos y talleres de formación cofinanciados que imparte, como pueden ser los de prevención de riesgos laborales, higiene o emprendedores.

Se plantea que estos programas pasen a ser ejecutados directamente por las provinciales y sectoriales, lo que tendría coherencia con la reforma propuesta por Alvariño en su llegada a la patronal àra otorgar más competencias a las provinciales. Pero también conllevaría para la CEG perder competencias ejecutivas y caminar cada vez más hacia un órgano de representación.

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