La patronal renuncia a presentar los presupuestos de 2014

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Someterá a la Asamblea Xeral, que tumbó en julio las cuentas, la ejecución del gasto y el presupuesto para 2015 durante el primer trimestre del año

Fontenla saluda a Alvariño tras convertirse en presidente de la CEG | EFE

25 de noviembre de 2014 (01:46 CET)

José Manuel Fernández Alvariño completará su primer ejercicio completo al frente de la patronal gallega sin lograr aprobar los presupuestos. Se daba por hecho que las cuentas de la Confederación de Empresarios de Galicia tendrían el visto bueno de la Asamblea Xeral, el máximo órgano de decisión de la CEG, en julio, pero los votos en contra de A Coruña, Lugo y algunas sectoriales tumbaron las cuentas. Tanto se atascó el asunto que a estas alturas ya no se espera aprobación presupuestaria alguna.

La opción que maneja Alvariño es pasar página. Tanto el núcleo duro del presidente como parte de las provinciales coinciden en que ya no tiene sentido presentar presupuestos a estas alturas, teniendo en cuenta que queda un mes para que finalice el curso. Por otra parte, tampoco parece probable que la comisión encargada de elaborarlos, que preside el sucesor de Alvariño en la patronal pontevedresa, Luis Novoa, tuviese tiempo de consensuar las cuentas. Se reunió por primera vez la semana pasada, solicitó documentación a la CEG y todavía tiene que confeccionar la propuesta presupuestaria para que pase el filtro de la Asamblea Xeral.

Todo activado en el primer trimestre


En definitiva, ni hay tiempo ni parece funcional obcecarse con los presupuestos de 2014. Eso pensaba Alvariño y así se lo transmitió a la comisión de economía, con un informe jurídico bajo el brazo que indicaba que la cabriola no constituía ilegalidad alguna, por más que pudiera crear algún resquemor en las filas de la CEG.

¿Qué sucederá ahora? La comisión, que el presidente accedió a reactivar tras el varapalo de la Asamblea Xeral como una manera de repartir entre las provinciales la responsabilidad de elaborar las cuentas, se pondrá como objetivo presentar la ejecución presupuestaria de este ejercicio y el presupuesto de 2015 durante el primer trimestre del próximo año. La intención es que a partir de ahora los presupuestos se presenten en el primer semestre del año y, siempre que sea posible, en marzo como muy tarde.

Las responsabilidades de la comisión

Presidida por Nóvoa, la comisión de economía está formada por dos miembros de cada provincial y entre sus competencias parece que estará también la planificación económica de la CEG, según lo explicaba un miembro de esa comisión, “evaluar de qué estructura puede dotarse la patronal con el presupuesto disponible”.

Alvariño encontró en este órgano una manera de democratizar la confederación, cediendo poder entre las provinciales –uno de sus compromisos-- y, de paso, evitándose otro susto, como que sus cuentas se vengan abajo en una Asamblea Xeral.

El año de Alvariño

El culebrón de los presupuestos cierra el primer año completo de Alvariño en la CEG, dejando a las claras que el aterrizaje no ha sido sencillo. La reforma de los estatutos se quedará a medias, aunque con limitación de cargos y mandatos para los presidentes de la Confederación, como quería el empresario vigués. Pero esto también está todavía por plasmarse. Continúa en marcha el adelgazamiento de la patronal y empieza a alzar el vuelo la nueva red de oficinas en el exterior (Pexga) que costó lo indecible consensuar con el Igape.

Todo está un poco avanzado y un poco a medias. La comisión de economía, de hecho, responde bien a la vocación del presidente de otorgar más peso a las provinciales, pero lo cierto es que fue una medida correctora por el pinchazo de los presupuestos en una muestra más de las tensiones internas que han agitado la CEG, fundamentalmente, por el enfrentamiento con Fontenla.
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