La patronal eólica gallega arremete contra la Xunta

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EGA considera que la administración gallega no ha sabido defender los intereses del sector

Francisco Conde y Alfonso Rueda en la inauguración de un parque eólico en A Pobra | EFE

10 de junio de 2014 (16:10 CET)

La Asociación Eólica de Galicia se ha puesto en pie de guerra y dispara a discreción. La patronal no tiene duda alguna de que “la reforma no se ajusta a derecho y que tarde o temprano será desautorizada por los tribunales y por las diferentes cortes arbitrales internacionales a las que reiteradamente están acudiendo los distintos inversores extranjeros que buscan ser resarcidos de los  perjuicios provocados por las medidas injustas y discriminatorias que el Gobierno pretende aplicar con carácter retroactivo”.  Y aunque en el sector se da por sentado que dichos recursos supondrán el reconocimiento último de la ilegalidad de la reforma, mantiene la patronal en un comunicado, “ello no evitará la producción de daños colaterales por el camino y un perjuicio irreparable para las empresas y para la sociedad en su conjunto”.
 
El perjuicio será especialmente grave en Galicia, advierte en una dura nota, ya que la reforma resulta “muy lesiva para las instalaciones promovidas con anterioridad a 2005, como es el caso de nuestra comunidad autónoma,  que se ve así castigada por su carácter innovador y puntero  en el desarrollo de un sector económico que, recordemos, llegó a generar un PIB autonómico superior al lácteo o al conservero”.
 
Inacción de la Xunta

Frente a la paulatina destrucción del sector eólico gallego, asegura, “la Xunta de Galicia no ha sabido defender de forma efectiva los intereses del sector”. EGA recuerda que “otros gobiernos autonómicos, incluidos algunos del Partido Popular y otros con una potencia eólica instalada mucho menor a la nuestra, como Andalucía, Extremadura, Murcia o Cataluña, plantearon recursos de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional”.
 
El Ejecutivo de Núñez Feijóo prefirió evitar cuestionar de forma abierta las bases de la reforma y optar por la apertura de mesas de negociación con el Ejecutivo central (las llamadas comisiones bilaterales) que, hasta la fecha, no han fructificado, como se confirma con la aprobación del nuevo Real Decreto, recuerda la patronal . “Y es que los errores de la reforma energética no están en la letra pequeña, que también, sino en aspectos de profundo calado, como la aplicación de medidas injustas y retroactivas que quiebran la confianza jurídica y que, lejos de resolver los problemas del sector, supondrán un mayor coste para todos los ciudadanos, por cuanto las premisas de partida son equivocadas”.
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