La patronal conservera insiste en la concentración empresarial

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“No hay que deslumbrarse con el tema, el mercado y la competencia irán definiendo las uniones”

Varias marcas de atún en las estanterías de un supermercado

08 de marzo de 2013 (23:42 CET)

Galicia es una potencia en el mundo de las conservas. Según datos ofrecidos en el Parlamento gallego en 2012, el sector genera en la comunidad 11.950 empleos y la actividad representa casi un 3% del Producto Interior Bruto (PIB) gallego. Sin embargo, desde la patronal insisten en que para asegurar el buen trayecto en mitad de las inclemencias de la crisis, es necesario insistir en una vieja reivindicación: la concentración empresarial.

La Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas y Mariscos (Anfaco) explica como el plan gallego estratégico de la conserva, que culmina este año, ha de seguir impulsándose entre el período 2014-2020, ya que “la crisis dejó aspectos sin tocar”. Además de centrarse en la internacionalización y la modernización de las conserveras, la posibilidad de la concentración empresarial sigue estando entre los objetivos.

“Las marcará el mercado”

“No hay que deslumbrarse con el tema de la concentración, aunque es un factor que puede ser beneficioso.No se puede decir que el mercado tiene que reducirse a un número determinado de empresas. El propio mercado y la competencia irán marcando esas concentraciones que harán más fácil garantizar la materia prima y facilitar la internacionalización en nuevos mercados”, explica Juan Manuel Vieites, presidente de Anfaco.

Si bien el consumo de conservas está aumentado con la crisis en detrimento de los alimentos frescos, por el momento, la internacionalización de las empresas se restringe mayoritariamente al mercado europeo. Según datos de Anfaco, el 90,4% del valor de las exportaciones se concentra en Europa, representando África el 4,08%.

Empresas familiares

La teoría de la concentración empresarial podría ayudar, especialmente, a las pequeñas y medianas empresas del sector, muy abundantes en Galicia y que, según los sindicatos, están en peligro debido a la deslocalización. En la comunidad gallega existen 67 conserveras, aunque tan solo siete de ellas tienen un tamaño grande.

Vieites explica como, históricamente, las concentraciones empresariales en el sector han sido complicadas en Galicia debido a la propia naturaleza de las conserveras. “Es complicado, realmente, porque se trata de empresas familiares en la mayoría de los casos”. Así recuerda la primera operación de este tipo que se produjo en Galicia. En 2002, y con polémica familiar incluida, Jealsa Rianxeira se hizo con el control de Escurís al aumentar el grupo boirense su participación en el capital de la conservera coruñesa del 16,6% al 62,5%. El importe de la operación se elevó hasta los 19 millones de euros. El grupo cerró 2012 con un aumento de ventas de un 12%, llegando a los 560 millones.

Uno de los últimos episodios fue la adquisición en 2011 de la compañía gallega Conservas Cuca por parte de Garavilla (Isabel). En este caso, la operación mercantil ha desencadenado un conflicto laboral ya que, en la actualidad, la plantilla de Cuca trata de evitar el traslado de la producción de la planta de Vilaxoán, en Vilagarcía a O Grove.
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