La patronal busca un 'plan B' para salvar las cuentas y zanjar la guerra 

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El escenario menos traumático es que la provincial de Lugo ceda en su oposición, pero sobre la mesa hay ya una propuesta para que una gestora pase a dirigir la CEG

Feijóo, en el centro, mira al presidente de la patronal, José Manuel Fernández Alvariño

en A Coruña, 23 de junio de 2015 (00:47 CET)

Este lunes debía reunirse la comisión de economía de la patronal gallega para dar otra vuelta de tuerca a los presupuestos de la CEG. El órgano creado para acercar posturas entre la dirección y las provinciales fracasó en su intento de consensuar los números y, tras el nuevo bloqueo a las cuentas de 2014 y el presupuesto de 2015 en la junta directiva la pasada semana, pocos esperaban que la reunión de este lunes sirviese de algo. No sirvió de nada porque quedó suspendida sine die por "problemas de agenda", según expican en la patronal y en las provinciales.

La tensión ha ido in crescendo dentro de los dos bloques que se han formado en torno a la figura de José Manuel Fernández Alvariño, los críticos del norte con las patronales de A Coruña y Lugo; y los apoyos que conserva en el sur –Pontevedra y Ourense--, aún tras las elecciones a la CEP, que dejaron entre los empresarios pontevedreses otro grupo detractor al presidente. Con las posiciones muy enquistadas, se da por hecho que la comisión de economía es un órgano muerto mientras no se zanje la guerra. Así que en las provinciales se está buscando ya una alternativa para devolver la operatividad a la CEG y frenar el creciente cabreo entre los empresarios a los que representa.

Abrir una nueva etapa

La solución más lógica es que la patronal lucense afloje la presión y abra el camino para desbloquear las cuentas. Esto daría oxígeno a Alvariño, la CEG podría funcionar con normalidad y aquí paz y después gloria. La alternativa a que la situación se enroque es mucho más tajante y pasaría porque una gestora tomase los mandos de la patronal. Los tres presidentes provinciales y la patronal lucense aprobarían las cuentas y presupuestos y se pasaría a un escenario abierto para convocar nuevas elecciones.

Esta hoja de ruta la conocen todas las provinciales y la transmitirán, si no lo han hecho ya, a Fernández Alvariño, que aguanta sobre la espalda una presión impensable hace dos años. "Son cosas que se hablan, pero no debemos precipitarnos", comentaban fuentes empresariales a este medio. "Lo que está claro es que no podemos seguir así", zanjaban.

Aclaran que la propuesta implicaría además que los presidentes de las provinciales y el secreario de la patronal lucense se comprometieran por escrito a no concurrir en las eventuales elecciones, al igual que, obviamente, el propio Fernández Alvariño.

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