La patronal asume dos años más de austeridad

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El presupuesto de la CEG se rebajará y no se espera recuperación hasta 2016

José Manuel Fernández Alvariño, presidente de la CEG | EFE

23 de junio de 2014 (04:32 CET)

El comité ejecutivo de la patronal ha dado luz verde al presupuesto para el presente ejercicio. Lo hizo esta vez sin discrepancias, por unanimidad, en el órgano que reúne a los presidentes de las cuatro confederaciones provinciales.

El desglose de datos no ha trascendido, entre otros motivos, porque las cuentas todavía deben ser sometidas a votación en la asamblea general de la Confederación de Empresarios, pero se conoce ya que habrá un nuevo recorte respecto al último ejercicio. “Es conservador, realista, un presupuesto para equilibrar aunque más bajo que el del último año”, explican en la CEG.

¿Sin ‘brotes verdes’ hasta 2016?


Alvariño ha preferido ajustar el gasto que pedir un mayor esfuerzo a las asociaciones sectoriales y confederaciones provinciales a golpe de subida de cuotas. “Estamos obligados a ser conservadores porque nadie está para asumir subidas de cuotas ni el propio programa Pexga (las plataformas en el exterior) va a aportar lo mismo”, explican fuentes de la patronal.

El convenio con el Igape para la recortada red de oficinas en el exterior se redujo a dos millones para el primer año, frente a los 18 millones que disfrutó Antonio Fontenla, predecesor de Alvariño, para el periodo 2010-2013.

Sin este plus de ingresos y sin el convenio de la Pexga para el próximo año asegurado, en la Confederación de Empresarios no esperan que regresen los brotes verdes hasta, cuando menos, 2015. “Aunque concurramos a convocatorias europeas no recibiríamos fondos hasta finales de 2015”, explican.

Adelgazar la CEG


La vía entonces pasa por la contención de gasto, uno de los compromisos adquiridos por Alvariño en su aterrizaje en el trono de la CEG. La nueva configuración de la red exterior ya supuso, forzado o no, el primer ajuste. Se cerró la oficina central de Santiago, ubicada en un edificio alquilado, y se limitó el personal de Galicia a un técnico que trabaja en la sede de la CEG.

El propio presidente de la patronal había prometido adelgazar la CEG a su llegada, pero también buscar fuentes de ingresos para minimizar al máximo la dependencia de subvenciones.
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