Ni Fontenla, ni Cebreiros, ni Pérez Canal se han postulado para presidir la patronal
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Los barones provinciales optan por esperar a la inminente asamblea de la CEG, que agota los plazos sin candidaturas a la presidencia

A Coruña, 13 de julio de 2018 (04:55 CET)

Esta vez nadie parece dispuesto a presentar un candidato sobre la bocina para presidir la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), instalada en una de sus peores crisis. Aunque sea a última hora y sobre el plazo fijado, para este viernes a las 13,00 horas, los barones provinciales, encarnados por Antonio Fontenla desde A Coruña y Jorge Cebreiros desde Pontevedra, no están por la labor de urdir una solución in extremis, que sería como volver al principio, cuando se armó la candidatura de Antón Arias Díaz-Eimil, que duró apenas un año en la presidencia, entre críticas de deslealtades y traiciones.

Por eso, también sin ese supuesto candidato de consenso, nadie parece observar movimientos en uno y otro bando, que saben muy bien que situarse de nuevo en jugadas de última hora haría un flaco favor a la institución. Algunas fuentes internas de la patronal incluso apuran a señalar que, desde el recelo mutuo, "hay cierto entendimiento en cuanto a la necesidad de pacificar la situación". Por eso, se liquidarán los dos meses de plazo que marcan los estatutos para elegir presidente, que ya han quedado incluso desvirtuados por un aplazamiento tras la renuncia de Antón Arias, que fue en enero. Por tanto, van seis meses con una patronal instalada en un estruendoso vacío de poder.

Sin hoja de ruta en los estatutos

El problema, y quizá la solución, es que los propios estatutos de la patronal no contemplan qué puede suceder cuando, tras dos meses sin presidente, plazo sobrepasado, con una junta de vicepresidentes al mando, no se presentan candidatos. Ni una línea dedican los estatudos de la patronal para ese supuesto.

Una prueba del recelo que ha habido hasta ahora la aporta Pontevedra, que deslizó un nombre como posible alternativa a la presentación de un candidato de última hora desde A Coruña. El elegido del equipo de Jorge Cebreiros no era otro que Javier Touza, presidente de los armadores. Con ese nombre en la recámara, desde Pontevedra insisten en que si no se opta por la vía del consenso están dispuestos a abandonar la CEG de forma definitiva, después de haber amagado con dejarla en varias ocasiones.

Esperar a la asamblea y decidir

Son varias las fuentes internas de la organización, tanto en Santiago como en las patronales provinciales con mayor peso, que prefieren esperar a esa asamblea del próximo día 20, la de las teóricas elecciones, que en teoría validaría al candidato propuesto. Servirá esa cumbre para abordar una situación que ya es de por sí crítica, y de la que se espera que salga una solución a la parálisis. Esa salida podría pasar, según distintas fuentes, por una reformulación de los estatutos, en línea con la ya planteada, que sirviera para poner el contador a cero. Eso sí, previo pacto.

Una refundación casi obligada

En la última propuesta de cambio estatutario, planteada durante la última etapa del efímero mandato de Arias, se establecían turnos rotatorios en la presidencia. Y puede ser ese modelo la fórmula para desatascar el problema. Sería como una refundación.

Esa reforma estatutaria planteaba una presidencia que se ostentaría de forma rotatoria bianual. Y, según el documento de trabajo inicial, seguiría  el orden toponímico de las provincias gallegas (A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra), asumiendo en cada período bianual la presidencia quien designe el órgano de gobierno competente de la confederación provincial que por turno le corresponda. Esta propuesta, lejos de ser rupturista, atendía a las reclamaciones que durante meses se vinieron realizando desde algunas de las organizaciones provinciales. Pero ahora todo son incógnitas, excepto que haya candidatos de última hora a la presidencia de la CEG.

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