La paralización de la ‘operación Chamartín’ asesta un nuevo golpe a San José

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La justicia tumba el ‘macroproyecto’ urbanístico de Jacinto Rey en Madrid

Firma del acuerdo para iniciar la Operación Chamartín | EFE

09 de julio de 2013 (22:53 CET)

Nuevo revés para el mayor grupo constructor de Galicia. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha anulado la conocida como operación Chamartín, el proyecto urbanístico estrella de San José, que acumula ya más de 20 años en boxes, encadenando retraso tras retraso.

La operación urbanística, que el grupo presidido por Jacinto Rey debía liderar junto a su socio financiero, BBVA, en la compañía adjudicataria del proyecto, Desarrollo Urbanístico Chamartín (Duch), comprendía el soterramiento de las vías de las estación de tren para liberar espacio y ampliar el Paseo de la Castellana y la línea 10 de metro. ¿Y en el espacio liberado? A finales de 2008 se aprobó un proyecto que contemplaba la construcción de los mayores rascacielos de España, 16.000 viviendas y edificios de oficinas en terrenos de Adif.

La justicia, sin embargo, ha paralizado la operación. El TSJM considera que el desarrollo urbanístico de la Castellana vulnera la Ley de Suelo de la comunidad, que limita a cuatro alturas los nuevos desarrollos urbanísticos. El plan de marzo de 2011 contemplaba levantar torres de más de 20 pisos.

Una operación a tres bandas

Duch, la sociedad que conforman BBVA, con el 72,5% del capital, y San José, con el 27,5%, era la gran beneficiada de una operación que cuenta con la complicidad del Ministerio de Fomento y del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, después de que durante años permaneciese bloqueada por los desacuerdos entre las adminitraciones. Se reactivó en 2008, con el convenio firmado por Renfe, Adif, Desarrollo Urbanístico Chamartín y las tres administraciones, Fomento, Ayuntamiento de Madrid y Comunidad de Madrid.

En diciembre de 2012, Duch aprobó una ampliación de capital de 11,2 millones de euros, con los que el capital de la empresa subió hasta los 84,8 millones. San José explicó entonces que la inyección económica respondía a la necesidad de ir pagando honorarios de arquitectos y técnicos, además de para comenzar a adquirir los terrenos. Tal era el convencimiento de que la operación saldría adelante.

Deuda y plusvalías

La Operación Chamartín es la joya de la corona en la cartera de San José, que pareció al alcance de la mano cuando el Ayuntamiento madrileño aprobó en 2011 el Plan Parcial de Reforma Interior del Área Prolongación de la Castellana, en teoría el último trámite administrativo antes del inicio de las obras.

El grupo de Jacinto Rey, que redujo su rentabilidad en el primer trimestre de este año --los ingresos ascendieron a 121,9 millones de euros, lo que supone una reducción del 21,2% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior--, arrastra una deuda financiera de 1.900 millones.

El proyecto de Chamartín, según las estimaciones que realizó el Gobierno de Ruiz Gallardón en Madrid, debía generar plusvalías por valor de 8.500 millones de euros para Duch y Fomento. 7.300 millones irían a parar a la sociedad formada por BBVA y el grupo gallego.
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