La parálisis en las inversiones de Ence pone en peligro la planta de Pontevedra

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La compañía deja en la nevera 45 millones destinados a la modernización de Lourizán, imprescindible “para evitar su cierre”

R. Rodríguez

José Luis Blasco (KPMG) ; Juan Luis Arregui (presidente de Ence); Ignacio Colmenares (CEO) y Antonio Casal, director de la fábrica de Lourizán | EFE
José Luis Blasco (KPMG) ; Juan Luis Arregui (presidente de Ence); Ignacio Colmenares (CEO) y Antonio Casal, director de la fábrica de Lourizán | EFE

04 de noviembre de 2014 (13:50 CET)

Nueva llamada de atención de Ence sobre el futuro de la planta de Pontevedra. La pastera ha congelado una inversión de 45 millones destinados a la modernización de las instalaciones de Lourizán, una fábrica que urge mejoras de eficiencia para reducir costes y mantener su competitividad.

Dice la compañía que estas inversiones “son imprescindibles para evitar el cierre dadas las duras condiciones del sector de la celulosa tras los fuertes incrementos de capacidad de producción altamente competitiva en Latinoamérica”.

Pero Ence no acometerá tan urgente tarea hasta que se aclare su continuidad en la ría, pendiente de la prórroga solicitada al Gobierno al amparo de la nueva ley de Costas.

Pendientes de dos expedientes

Hasta que no se resuelva el entuerto, la pastera paraliza inversiones y, al mismo tiempo, advierte que la planta deja de ser competitiva. En el vecino centro asturiano de Navia, Ence invirtió durante el primer semestre del año 12 millones destinados a eficiencia y tiene otros 45 millones reservados y pendientes de ejecutar en 2015.

Sobre su prórroga en Lourizán pesan, además del informe previsiblemente desfavorable de la Xunta, el expediente de caducidad de la concesión solicitado por la asociación Salvemos Pontevedra. El Supremo, que desestimó el recurso presentado por la compañía, mandó tramitar dicho expediente y el Ministerio de Medio Ambiente se ha puesto a ello. Hasta que no resuelva el proceso no retomará la petición de prórroga de Ence.

Pérdidas de 140 millones


Mientras tanto, la pastera prosigue con su ajuste para retomar la rentabilidad tras el puñetazo que supuso la reforma eléctrica. Fue un golpe notable, que ya tumbó la fábrica de celulosa de Huelva, ahora en fase de transformación para convertirse en el principal centro de producción de energía con biomasa de Ence.

El cierre de la producción de celulosa obligó a la compañía a anotar unas provisiones de 91 millones, que, sumados al descenso en los precios de la celulosa y el impacto de la reforma eléctrica, dejaron abultados números rojos en su balance. En los nueve primeros meses del año, Ence ha registrado pérdidas por valor de 140 millones. El Ebitda ajustado se redujo hasta los 40 millones (un 70% menos) y las ventas de celulosa cayeron un 16%, básicamente, porque se venden a menor precio.

En este sentido, Navia y Pontevedra han mostrado también un descenso en la producción del 3%. Lourizán se vio afectada por los dos días de huelga en junio y el centro asturiano por problemas en la curva de arranque de la planta tras su parada de mantenimiento.
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