Francisco Conde, conselleiro de Economía, y José María Marín Quemada, presidente de la CNMC, en Santiago / E.P.

La otra venta de Ferroatlántica acabó con la Xunta en los tribunales

Grupo Villar Mir mantiene un contencioso contra la Xunta por su negativa a separar las concesiones hidroeléctricas de la planta de Cee-Dumbría

La venta de Ferroatlántica pasará de nuevo por los despachos de la Xunta. El acuerdo que ha cerrado Villar Mir para traspasar diez saltos hidroeléctricos y la planta de Cee-Dumbría al fondo TPG por 170 millones requerirá de la autorización del Gobierno gallego debido al régimen de concesión en el que operan las centrales. No es un asunto nuevo en San Caetano, pues la Xunta aún mantiene un litigio con la compañía por la otra intentona de desprenderse de su negocio gallego de renovables.

En 2017, Augas de Galicia rechazó la segregación de las centrales de la fábrica de ferroaleaciones, el paso previo que necesitaba Ferroatlántica para poder venderlas al fondo Brookfield. La compañía alegaba entonces que la planta ya operaba totalmente desconectada de los saltos hidroeléctricos, que se limitaban a vender energía al mercado. Los argumentos no convencieron a la plantilla, que protagonizó grandes manifestaciones en contra de la venta de las centrales.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y el conselleiro de Economía, Francisco Conde, defendieron que serían criterios “técnicos” los que decidirían si las concesiones hidroeléctricas se podían separar de la actividad de la fábrica. Augas de Galicia determinó que no y la venta quedó frustrada.

El litigio sigue vivo en el TSXG

Con ella, también se esfumó un plan de inversiones de cerca de 100 millones que había planteado Ferroatlántica para sus plantas gallegas y que incluía una planta de silicio solar en A Coruña que finalmente se llevó a Puertollano, donde está paralizada por la negativa situación de mercado. Sin embargo, Grupo Villar Mir no se rindió y en febrero de 2018 abrió un contencioso contra la Xunta en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia para intentar separar las centrales por la vía judicial.

El litigio continuaba abierto cuando la compañía anunció la venta, esta vez al fondo TPG, de las centrales y de la propia planta de Cee-Dumbría, esta vez sin necesidad de segregar previamente la actividad hidroeléctrica. Con este acuerdo, Ferroatlántica no solo sortea el rechazo de la Xunta a la separación de los activos, sino que se asegura mediante un contrato de exclusividad con TPG la compra de todo el producto que salga de la fábrica de ferroaleaciones.

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