Imagen de archivo de una protesta de los trabajadores de Alcoa-San Cibrao contra el despido colectivo

La otra 'fuga' de Alcoa: EEUU aprueba ayudas para 700 despedidos

Además de en San Cibrao, Alcoa también quiere cerrar una fundición en EEUU. El Gobierno asegura una asistencia adicional para los empleados de la factoría

Tanto el Gobierno de Pedro Sánchez como la Xunta de Galicia de Alberto Núñez Feijóo ya han dicho en varias ocasiones que existen inversores industriales dispuestos a comprar la factoría de aluminio primario de Alcoa en San Cibrao. No obstante, la multinacional americana se niega. Asegura una y otra vez que, en la actualidad, y debido a los precios de la energía, la planta no es viable. Los sindicatos indican que se trata de una maniobra para forzar un incremento del precio de aluminio ya que los de Pittsburgh también han rechazado vender la fundición que tienen en Ferndale, en Washington y que pretenden desmantelar a pesar de que, como en España, las autoridades de EEUU tratan de negociar con ellos una salida.

En Estados Unidos la marcha de las negociaciones no invita a la esperanza. De momento, los sindicatos anuncian que las autoridades gubernamentales se han comprometido a dotar a los 700 empleados afectados por el cierre de la factoría de Intalco de una serie de compensaciones especiales para favorecer su reinserción laboral. Algo que los sindicalistas ven como "un primer paso", mientras siguen luchando por evitar el cierre, pero que otros interpretan como un mal presagio en cuanto a la posibilidad de revertir el posicionamiento de Alcoa, que también aquí ha rechazado buscar un comprador.

Procesos similares en España y EEUU

El pasado abril, en su presentación de resultados correspondiente al primer trimestre de año, Alcoa anunció que reduciría drásticamente la actividad de su fundición de aluminio en Ferndale. Alegó la compañía que, solo en ese periodo, la planta había registrado una pérdida neta de 24 millones de dólares. La planta de aluminio de San Cibrao habría cerrado 2019 con unas pérdidas por encima de los 60 millones de euros, según fuentes de la compañía. 

Aunque el proceso de práctico cierre de la fundición americana ya estaba anunciado (la intención es ir reduciendo plantilla hasta quedarse con poco más de una treintena de personas) como en el caso español, las negociaciones estaban en marcha. Sin embargo, y según recogen medios americanos, a principios del pasado junio Alcoa "comenzó a despedir a docenas de trabajadores" de la fundición de Ferndale, teniendo la intención de deshacerse de unas 400 personas en una primera tanda. La noticia se conoció un día después de que Jay Inslee, gobernador de Washington y miembro del Partido Demócrata, le escribiese a la compañía ofreciendo "asistencia en caso de que optara por la venta a un comprador externo".

Demanda de los sindicatos

Esta semana, la Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM), el sindicato que representa a los trabajadores de Alcoa en EEUU, anunció que tras llevar el caso ante el gobierno y el Congreso, las autoridades les aseguraron "una asistencia federal adicional para, al menos, 700 miembros del sindicato que serán despedido en la planta de producción de aluminio de Alcoa en Ferndale". "La asistencia gubernamental será muy necesaria y se incluirá dentro del programa de Asistencia de Ajuste Comercial (TAA, en sus siglas en inglés), destinado a proteger a trabajadores de EEUU que pierden sus empleos debido a la subcontratación", indican. El citado programa ofrece ayudas extraordinarias de desempleo por hasta dos años, además de realizar un trabajo de formación y acompañamiento a los trabajadores para intentar que encuentren un nuevo empleo. "Se trata de una noticia de alivio que es bienvenida mientras que continuamos luchando para mantener la planta abierta", indican desde el IAM.

Un artículo de Economía Digital Galicia

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