La Navidad, última esperanza del comercio gallego

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La campaña de verano fracasa y deja al sector en mala posición para afrontar la subida del IVA

El Corte Inglés de Marineda City

26 de agosto de 2012 (22:18 CET)

Las expectativas que había depositado la Federación Galega de Comercio (FGC) en la campaña de verano, antes de la entrada en vigor del nuevo tipo general de IVA el 1 de septiembre, no se van a cumplir. Las previsiones de facturación estaban entre los 70 y los 72 millones de euros, cifra similar a la del año 2011, pero, según informan desde la entidad, “la última encuesta entre los comerciantes refleja que no se alcanzarán esas cifras”. Aunque todavía no hay un cálculo oficial, estiman que la caída estará en torno al 12% con respecto al pasado año.

La situación es límite para el pequeño y mediano comercio, que a partir de septiembre tendrá que lidiar con una subida del IVA del 18% al 21% --que llevará aparejado un aumento de los precios-- y con la ampliación de los horarios comerciales, que aumentará la competitividad de las grandes superficies.

“Todas las medidas aprobadas por el Gobierno van en detrimento del consumo. Da igual lo que hagamos, si no se vende no vamos a tener ingresos y muchos establecimientos tendrán que cerrar”, explica el presidente de la FGC, José María Seijas.

En este escenario, los comercios se agarran a la campaña de Navidad como última esperanza para aumentar sus ingresos. No ocultan, sin embargo, que la caída en las ventas será inevitable. Según las estimaciones de la Federación gallega la bajada estará en torno al 40%. Sería un golpe definitivo para el sector, que realiza casi la mitad de sus ventas en esa época del año.

“El poder adquisitivo ha caído drásticamente –explica Seijas--, hay muchas familias con miembros en el paro y los funcionarios no tendrán paga extra este diciembre, condicionando decisivamente la campaña de Navidad. Todas las medidas tomadas, perjudican al comercio y benefician a las grandes superficies”, concluye.

Una mala situación agravada

El comercio gallego arrastra problemas desde el comienzo de la crisis económica. En los últimos 5 años han cerrado cerca de 17.000 establecimientos –el 25% del total-- y se han destruido alrededor de 45.000 empleos, según los datos que maneja la FGC.

Ahora la situación se agrava, no sólo por la caída en el poder adquisitivo de los ciudadanos, sino también por la ampliación de los horarios comerciales. El nuevo decreto ley que entrará en vigor el 1 de septiembre permitirá a las grandes superficies abrir 90 horas semanales --antes sólo podían 72-- y un máximo de 16 domingos o festivos al año, frente a los 12 previos.

El pequeño y mediano comercio, sin embargo, no tiene margen para abrir más horas de las actuales al no poder asumir el gasto de mantener empleados en festivos “porque no es rentable”. “Para nosotros es aumentar gastos sin incrementar las ventas”, concluye Seijas.

Para la agrupación de comerciantes gallegos, la consecuencia será la instauración de un nuevo modelo en el que “sólo las grandes empresas, que tienen mayor diversificación en sus negocios y condiciones de financiación más ventajosas”, podrán sobrevivir.

“Incluso los grandes monstruos instalados en la periferia de las ciudades, con programaciones a largo plazo, lo pasan mal. Estoy seguro de que muchos darían marcha atrás si pudiesen”, explica Seijas. “Para nosotros es un golpe bajo ya que durante muchos años luchamos por mantener una política de horarios que protegiera al pequeño comercio”, concluye.

El ejemplo de Madrid


Para justificar su desacuerdo con la ampliación de horarios comerciales, José María Seijas, pone como ejemplo a la comunidad de Madrid. “La liberación de horarios madrileña no provocó un aumento en los puestos de trabajo y la propia comunidad no está mejore económicamente”, dice.

Por ello, concluye que “esta es una medida que no creará empleo, simplemente aumentará el número de horas que cargarán sobre el trabajador”.

La regulación de los horarios comerciales en Galicia se regía por una ley impulsada por el bipartito y defendida por el PpdeG que protegía al pequeño comercio. Esa protección que inspiraba la Ley de Horarios Comerciales de la Xunta expirará con la entrada en vigor del nuevo decreto ley.

Navidad

La Navidad se emplaza ahora como una balón de oxígeno para el pequeño y mediano comercio. Una buena cifra de ventas permitiría evitar el cierre en cadena de numerosos establecimientos, aunque desde la Federación de Comercio consideran que no solventará el problema y que en las condiciones actuales sólo las grandes cadenas pueden ser competitivas.

En el 2011, la facturación durante la campaña de invierno fue de 80 millones. Los comerciantes asumen que no se alcanzará esa cifra este año y las previsiones más pesimistas sitúan la facturación cerca de los 50 millones.
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