La multa por soborno a Alcoa equivale a todas las ventas de sus centros de A Coruña y Avilés

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El grupo norteamericano abonará 283 millones por la sanción, mientras que las plantas gallega y asturiana facturaron 263

Factoría de Alcoa

18 de enero de 2014 (23:06 CET)

La multinacional estadounidense Alcoa pagará una multa de 283 millones de euros. Es el precio por cerrar la investigación criminal abierta por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) derivadas de un caso de soborno. Según la investigación de la SEC, Alcoa realizó pagos corruptos por importe de más de 110 millones de dólares (81 millones de euros) a autoridades de Bahréin con influencia para negociar contratos entre la compañía estadounidense y una importante planta de aluminio operada por el Gobierno del país. Para acabar con el mal trago, el fabricante desembolsará 283 millones de euros, 164 para cerrar la investigación y otros 118 por los cargos que le atribuye la SEC.

La cuantía es de relativa importancia para un grupo que alcanzó en 2013 una facturación de 23.032 millones de dólares. Pero lo cierto es que supera la cifra de negocio de sus plantas de A Coruña y Avilés, los dos centros del gigante americano que se integraban en la filial Alcoa Inespal y que acaban de ser segregados disparando las alarmas entre los trabajadores por el temor a una posible venta. En el último balance presentado por Alcoa Inespal, correspondiente al ejercicio 2012, las plantas gallega y asturiana lograron unos ingresos de 263,7 millones de euros. El gigante norteamericano abonará 19,3 millones más para resolver su problema de Bahréin.

Previsiones optimistas

Alcoa está en pleno proceso de reorganizacón de su negocio en España. En septiembre, la multinacional puso a la venta las fábricas de Amorebieta, en Vizcaya, y de Alicante, además de la de Castelsarrasin, en Francia, mientras que a comienzos de este año, culminó la segregación de las fábricas de Avilés y A Coruña que pasaron a funcionar como sociedades independientes domiciliadas en Madrid. Aunque la compañía adujo motivos “jurídicos” para justificar el movimiento, los cerca de 360 trabajadores de la ciudad herculina temen que este proceso acabe con la venta de la planta.

En su balance de 2012, Alcoa Inespal, que integraba las fábricas de A Coruña y Avilés, redujo su cifra de negocio --desde los 390 millones a los 263,7 millones—y entró en pérdidas por valor de 54,9 millones. Un año antes, la filial había aportado al grupo Alcoa algo más de 11 millones de beneficio.

Las ventas en A Coruña alcanzaron las 61.769 toneladas, mientras que la planta asturiana vendió 84.086. También cifras sensiblemente inferiores a las de 2011 en ambos casos. Sin embargo, las previsiones de la empresa para este año eran positivas. Calculaban un aumento en las ventas, que alcanzarían las 69.788 toneladas en A Coruña y las 84.629 en Avilés, según consta en las cuentas depositadas por la empresa en el Registro Mercantil.

Controles internos insuficientes

En todo caso, la sanción que acordó pagar Alcoa daría para cubrir cinco veces las pérdidas registradas en el ejercicio 2012 en Avilés y A Coruña. Son las cifras de un gigante que teje su red por medio centenar de países. En Bahréin tropezó.

Según la SEC, las empresas subsidiarias de Alcoa utilizaron un consultor con sede en Londres que tenía contactos con la familia real de Bahréin como intermediario para negociar con los funcionarios del Gobierno y canalizar los pagos ilícitos con el fin de mantener los negocios de Alcoa como proveedor a la planta.

El organismo norteamericano acusó al mayor fabricante de aluminio de su país de no realizar los controles internos suficientes para evitar y detectar los sobornos. Y Alcoa, pagó por ello.
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