La marcha de Adelson da a Collazo el control del juego en Madrid

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Los casinos de Torrelodones y Aranjuez se quedan sin la competencia de Eurovegas y ganan nuevos enclaves en el centro de la ciudad

Casino de Aranjuez, en Madrid | EFE

13 de diciembre de 2013 (22:39 CET)

El adiós de Sheldon Adelson a España beneficia a sus potenciales competidores en el sector de juego en Madrid, que ya no verán cómo se levanta la amenaza que para ellos suponía el macrocomplejo de Eurovegas. En concreto, dos empresas parecen incluso haber sacado réditos de todo el proceso que envolvió la ahora frustrada llegada del magnate americano. Los dueños de los casinos de Torrelodones y Aranjuez.

El pasado año, Esperanza Aguirre, que aún gobernaba la Comunidad de Madrid, introdujo una serie de modificaciones en la Ley de Juego autonómica para permitir abrir una sucursal dentro de la ciudad a los dos casinos autorizados que, hasta el momento, tiene la región. El Casino Gran Madrid y el Gran Casino de Aranjuez, propiedad este último de uno de los gigantes del juego gallego: el grupo Comar, del empresario José Collazo Mato.

Comar, a la Gran Vía

Hasta el 2012, por ley, estos establecimientos tenían que estar, como mínimo a 29 kilómetros de distancia de Madrid capital. Sin embargo, gracias al cambio de normativa, los casinos no sólo permanecerán en sus ubicaciones actuales, sino que, en breve, procederán a la apertura de sus nuevas sucursales en pleno centro de la capital española. El Casino de Aranjuez ha encontrado su nueva ubicación en Gran Vía, mientras que el de Torrelodones lo ha hecho en Paseo de Recoletos. Ambos prevén aperturas inminentes.

La modificación en la normativa regional se acometió precisamente en el tiempo en el que el Ejecutivo de Aguirre negociaba con Adelson, por lo que muchos interpretaron el movimiento legislativo como una suerte de “compensación” para las empresas que se verían afectadas por la llegada del americano.

Generación de empleo

Ahora, sin Adelson, tanto Comar, como Casino Gran Madrid han ganado un enclave inmejorable, según manifestaron en varios ocasiones representantes de la plantilla de ambos establecimientos.

Además, las nuevas aperturas generarán empleo. Sin ir más lejos, el pasado febrero Comar convocó un proceso de selección de 200 personas que recibieron durante meses cursos para desempeñar trabajos tales como croupieres.

Un soplo de aire fresco para Collazo

La entrada de uno de los casino de Collazo en plano corazón de Madrid es un soplo de aire fresco para el empresario coruñés, teniendo en cuenta la delicada situación de los salones de juego en medio de la crisis. De hecho, según datos de la memoria correspondiente a 2012 del Mercado del Juego en España, realizada por la Dirección General de Ordenación del Juego, los casinos gallegos ingresaron el año pasado en la comunidad un 33% que el anterior. Pasaron de facturar seis, a cuatro millones de euros.

Lo abultado de la bajada es significativo teniendo en cuenta que en Galicia existen tan sólo dos grandes casinos. En cada uno de ellos, está presente una de las dos empresas líderes del sector con sede en la comunidad. El Casino Atlántico, en A Coruña, propiedad del grupo Comar, y el Gran Casino de La Toja, en Pontevedra, participado al 50% por el gigante de José González, Egasa, y por la catalana Cirsa.

La crisis de los casinos en España

Además, en 2011, seis de los nueve casinos que Comar gestiona en España registraron números rojos. Los tres que mantuvieron beneficios fueron el de A Coruña, el de Puerto Piles, en Asturias y el Gran Casino de Melilla.

Ese ejercicio, el casino de Aranjuez fue, precisamente, el que contabilizó las mayores pérdidas, con 2,2 millones en negativo. Eso motivó que en agosto de 2012 se comenzase a aplicar un expediente de regulación temporal de empleo (Erte).

A principios de año, Comar, en alianza con el grupo Codere, entró en el negocio de las apuestas deportivas en Galicia, tras conseguir una de las autorizaciones de la Xunta de Galicia para explotar esta nueva modalidad de juego.
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