La liquidación de T-Solar entierra 34 millones en ayudas públicas

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El juez da luz verde al plan de venta de la fábrica ourensana que obtuvo entre préstamos y subvenciones más de 60 millones

Protesta de trabajadores de T-Solar

23 de diciembre de 2013 (04:48 CET)

El juez decretó la pasada semana la liquidación de T-Solar, la fábrica de paneles ourensana propiedad de Isolux y que, en su momento, aspiró a liderar el mercado europeo. Un proyecto impulsado por Marcial Portela, histórico de Banco Santander, y germinado al calor de un sector fotovoltaico en crecimiento, que acabó con la fábrica cerrada desde marzo y 170 trabajadores abocados a la cola del paro.

T-Solar levantó en Ourense la segunda mayor fábrica de placas solares de España entre 2007 y 2009. En todo momento, la sociedad se mantuvo en números rojos y operó con un fondo de maniobra negativo que se fue elevando ejercicio tras ejercicio. Sin embargo, contó con un incondicional apoyo del sector público. Recibió 13,5 millones en subvenciones de la Xunta y el Estado. Si sumamos los préstamos concedidos en condiciones favorables a la empresa procedentes de las arcas públicas, la cuantía se eleva hasta los 34,5 millones de euros.

Y todavía se podría sumar más. Como apunta el BNG, que ha seguido el proceso concursal de la empresa, recibió 6 millones en un préstamo financiado por el ICO y Societé Generale y otro préstamo de la rescatada y subastada Novagalicia de 20 millones. Añadiendo estas cuantías al total, la cifra de ayudas se elevaría por encima de los 60 millones.

Apoyo desde los cimientos

El respaldo al magno proyecto que situaría Galicia en el mapa fotovoltaico europeo comenzó desde los cimientos. En la compra de los terrenos de la planta ourensana y la construcción de las instalaciones, T-Solar contó con el apoyo del Igape, con una subvención de 5,8 millones en el año 2007.

El Ministerio de Innovación y Turismo destinó 6,4 millones de los que la empresa cobró, según consta en el informe concursal, 6,16. Incluso el humilde Inorde, el Instituto Ourensán de Desenvolvemento Económico dependiente de la Diputación, contribuyó con 100.000 euros a la causa que se invirtieron en la compra de parcelas. El mismo año, la Consellería de Industria otorgó a la sociedad una nueva subvención de 1,003 millones.

El camino de los préstamos

En esos momentos, en el año 2008, la empresa buscaba financiación, lo que sería una constante a lo largo de su trayectoria. Había logrado ya un préstamo de 20 millones de NCG a devolver en tres tramos, cuya cuantía más importante vencía en 2011. Ejerció como avalista del 50% de la cantidad, 10 millones, el propio Igape, según consta en la memoria del ejercicio de T-Solar.

Pero la carrera siguió. Los ministerios de Educación y Ciencia e Industria concedieron préstamos sin intereses por valor de 7 millones, y la Xunta, a través del Igape y Xesgalicia, movilizó otros 14 millones en préstamos participativos entre 2008 y 2009.

La Xunta, cuando el proyecto se vino abajo, reclamó estas cuantías, que estaban sujetas a la continuidad de la fábrica y el mantenimiento del empleo, según aseguró el conselleiro de Economía, Francisco Conde. Ahora la empresa está en liquidación, a la espera de saber cuánto podrá recuperar de lo que debe. Su principal activo es la fábrica ourensana, valorada por la administración concursal en 18,3 millones.

Números rojos

Lo cierto es que, cuando Xesgalicia continuaba inyectando fondos en la empresa, a T-Solar comenzaban a no cuadrarle las cuentas. Cerró 2009 con una facturación de 28,9 millones y un resultado negativo de 3,8 millones. También el fondo de maniobra estaba en números rojos (13,9 millones). Al año siguiente, T-Solar perdió 11,7 millones y el fondo de maniobra negativo se situó en 36,6 millones.

Pese a todo, la financiación siguió llegando en buenas condiciones. Xesgalicia otorgó un préstamo de cuatro millones con dos años de carencia y vencimiento en 2015. Las mismas condiciones logró T-Solar de Societé Generale y el Instituto de Crédito Oficial para un nuevo préstamo de 6 millones en 2010.

La sociedad siguió consiguiendo pequeñas subvenciones en 2011, ejercicio que cerró con pérdidas de 7 millones. Isolux acometió un cambio societario en la fábrica ourensana, T-Solar S.A., que quedó integrada en Grupo T-Solar Global S.A., la matriz domiciliada en Vigo.

Liquidación


La parte final de T-Solar es la más conocida. La empresa entró en concurso y se encaminó hacia la liquidación, que el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Pontevedra activó la semana pasada.

Básicamente, se trata de una liquidación en tres fases en la que se propone una primera subasta de la planta y la maquinaria con un precio de salida de 3,7 millones, según revelaron fuentes sindicales. Si la venta no prospera, por falta de ofertas, se ofrecerá la fábrica a las administraciones públicas a cambio de la satisfacción de la deuda en la segunda fase.

La última tentativa consistiría en trocear la planta y pedir ofertas por su conjunto o por las distintas partes.
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