La guerra interna que devoró a la CEG en diez instantáneas

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La revuelta contra Alvariño tras las elecciones en la patronal de Pontevedra le hizo perder la mayoría de apoyos, ya que tenía en contra a Lugo y A Coruña

Núñez Feijóo y Fernández Alvariño en primer plano. Al fondo, Antonio Fontenla

en A Coruña, 31 de octubre de 2015 (04:59 CET)

1. "Alvariño pierde en cuatro meses parte de los apoyos que lo llevaron a la patronal". Así titulaba Economía Digital una información del 17 de noviembre de 2013, con el nuevo presidente de la CEG aterrizando todavía en el cargo. Para entonces se sabía que algunas de las reformas prometidas en la patronal eran complejas de realizar y que llevarían mucho tiempo. Entre otras cosas porque Alvariño quería auditar las cuentas de Fontenla y cerrar el convenio con el Igape de la red exterior. Fontenla se enrocaba en su oposición y el resto se impacientaba.

2. El 28 de marzo de 2014. "La representación empresarial de la CEC quiere poner de manifiesto su posición a solicitar a los órganos de gobierno de la CEG que los intereses y derechos legítimos de esta organización sean defendidos". Economía Digital desvela un documento en el que los empresarios coruñeses piden a Alvariño que litige contra la Xunta para reclamarle unas facturas de la red de oficinas en el exterior que el Igape se niega a pagar. Del malestar se pasa a la guerra interna.

3. La Asamblea de la patronal tumba las cuentas de Alvariño en julio. Lugo da la sorpresa, se alinea con Coruña y bloquea la aprobación del balance. La CEG se parte en dos, norte y sur.

4. La patronal renuncia a presentar los presupuestos de 2014 ante las dificultades para consensuar los números. Decide activar una comisión para elaborar cuentas y presupuestos entre todas las provinciales y aprobar todo en 2015. Si el plan salía bien, los balances se presentarían a la Asamblea en el primer trimestre de cada año durante el mandato de Alvariño.

5. Alvariño salva el primer 'match ball'. Jorge Cebreiros gana en las elecciones de la Confederación de Pontevedra frente a Luis Nóvoa. Cebreiros apoya a Alvariño, Nóvoa se había rebelado contra él, a pesar de que fue el propio presidente de la patronal quien lo señaló para ser su relevo en la CEP. Sin el apoyo de Pontevedra, Alvariño tendría tres de las cuatro provinciales en contra.

6. La guerra se recrudece. Salen a la luz los contratos que la patronal concedió a las empresas de Alvariño. Economía Digital destapa que el seguro de la sede lo lleva Riescontrol, del holding familiar del empresario vigués. Expansión publica que el servicio de coche oficial también lo lleva una empresa de Alvariño.

7. Las elecciones de Pontevedra, en los juzgados. Una docena de asociaciones dice que en las elecciones que ganó Cebreiros hubo irregularidades. Acusan a Alvariño de interceder en favor del presidente. En marzo de 2015, el grupo de sectoriales que arropó a Nóvoa ya está totalmente en contra del presidente de la patronal, lo que pone muy en duda que tenga la mayoría de apoyos en la CEG. Se formaliza en los juzgados la impugnación de las elecciones.

8. Los críticos a Alvariño paralizan las cuentas para forzar elecciones en la CEG. Así titulaba este medio el 8 de mayo de 2015. El boicot fue evidente un mes después, cuando la junta directiva frenaba otra vez los balances que, teóricamente, estaban consensuados. Este viernes, la patronal anunciaba la convocatoria adelantada de elecciones ante el bloqueo de las cuentas.

9. Maniobra contra el presidente. El sector crítico intenta reunir firmas para forzar la convocatoria de una Asamblea Xeral y reprobar a Alvariño. En esta línea actuaban sectoriales de Pontevedra, apoyadas por las Confederaciones de A Coruña y Lugo. Sucedió los primeros días de julio. El 15 de ese mismo mes, este medio informaba de la carta que varias sectoriales enviaron al presidente de la CEOE, Juan Rosell. Hablaban de una caída de peso institucional inadmisible en la CEG y de actuaciones contrarias a la honestidad.

10. El golpe final. Con las cuentas bloqueadas y perdiendo apoyos también en Ourense, a Alvariño solo le queda dimitir o convocar elecciones. La otra salida sería dejar a la CEG sin cuentas y afrontar una posible demanda contra la institución. Los varones provinciales ya diseñan una patronal sin Alvariño y con una gestora formada por los vicepresidentes.   

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