La familia Marchal abandona la biomédica Euroespes tras una guerra entre accionistas

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Los primeros inversores privados de la compañía hacen efectiva la venta de su participación

Ramón Cacabelos, presidente de Euroespes | EFE

A Coruña, 05 de diciembre de 2014 (23:58 CET)

Punto final a la guerra accionarial en Euroespes, la biomédica gallega con sede en Bergondo y una de las cuatro empresas de la comunidad que cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Un hecho relevante comunicado esta semana revela que la familia Marchal, hasta ahora primeros accionistas de la compañía, han hecho efectivo el acuerdo alcanzado en el verano. Abandonan el grupo al vender el 19,37% del capital social en sus manos a Euroespes SA, y el 3,74% de las acciones restantes en su poder al doctor Ramón Cacabelos, cabeza visible de la firma y presidente del consejo de administración.

Rodrigo y Patricia Marchal, hijos del que fuera propietario de Leche Celta, Antonio Marchal, poseían un 23% de Euroespes, biomédica especializada en la lucha contra el alzheimer y que cuenta con un centro en Bergondo.

Cedieron el control de la filial

Ya en verano se deshicieron del 50,5% de las acciones de Euroespes Biotecnología, filial de Euroespes que posee la mayor base privada de datos genéticos de España. Tras la venta, Euroespes pasó a ostentar el control de casi el 90% de las acciones de la filial. Ya entonces se especuló con su salida total del grupo. También se barajó que Cacabelos aumentase su poder comprando acciones y aumentando su participación.

Con la salida de los Marchal (Grupo Portichol) se da por terminada una etapa convulsa en Euroespes. Siendo los primeros accionistas de la compañía, se desató una guerra interna, que acabó con una amenaza de petición de acciones de responsabilidad civil por parte del consejo de administración de la biomédica contra ellos.

Guerra entre accionistas

Según manifestaron en su momento fuentes de la compañía, en la práctica, los Marchal, a pesar del 23% que poseían de Euroespes, no participaban en el día a día de la compañía, aunque sí pilotaban la codiciada E-Biotec. La filial, que acabó curso con un patrimonio de 2,5 millones y un resultado negativo de 763.000 euros, es clave para la matriz, ya que atesora la mayor base privada de datos genéticos de España, según apuntan fuentes próximas a la empresa, con cerca de 10.000 muestras y referencias

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