La falta de entendimiento entre patronales rompe el textil español

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La representación empresarial se divide entre producto acabado y el punto y la confección tras un proceso en el que incluso ha fracasado la mediación

De izquierda a derecha, Alejandro Laquidain (ex Texfor y CIE), Ángel Asensio (Fedecon) y Juan Canals (Aegp) | ED

01 de mayo de 2014 (21:21 CET)

El sector textil tiene un reto a finales de año: reabrir la negociación del convenio colectivo. Antes de iniciar el diálogo, tiene que dar carpetazo a un asunto incluso más espinoso que la continuidad de las normas que rigen las relaciones laborales del sector. La representación empresarial debe decidir quién se sienta en la mesa de negociación. Por primera vez, el Consejo Intertextil Español (CIE) no será el paraguas que agrupe a todas las organizaciones sectoriales. La patronal se ha roto y rehacer los puentes de diálogo es muy complicado.

¿Qué ha provocado el distanciamiento enrocado? Todas las fuentes consultadas coinciden. El problema de las patronales textiles en España está en las relaciones personales de sus líderes. “La decisión no ha sido debidamente meditada y, tal vez, hayan podido más extraños intereses personales que no los institucionales que son los que realmente deberían primar por encima de todo”, asegura el histórico líder patronal, Benet Armengol.

Intento de mediación

El empresario fue uno de los expertos designados por los protagonistas para intentar mediar en el conflicto. Entregó a las partes una propuesta realizada a cuatro manos junto a otro sabio de las relaciones laborales del textil en España, el sindicalista Joaquim González Muntadas, que lideró la sectorial española de CCOO durante años.

El documento proponía definir quórums, designar a un presidente interino hasta finales de año para sustituir a Alejandro Laquidain y arrancaba un compromiso a las partes de no judicializar el conflicto. Por el momento, no han tenido éxito.

La Federación Española de Empresas de Confección (Fedecon) y la Agrupación Española de Genero de Punto (Aegp), lideradas por Ángel Asensio y Juan Canals, han impugnado ante Inspección Laboral la mesa del convenio. Incluso han celebrado un primer encuentro en la Corte Civil y Mercantil de Arbitraje (CIMA) en el que no aparecieron las otras dos organizaciones implicadas, Texfor y la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (Ateval); indican fuentes de las patronales.

Negociación último convenio

El conflicto aún está abierto y el divorcio parece definitivo. El relevo en la cúpula de Texfor puede favorecer algo al acercamiento de posiciones, indican los mismos interlocutores. Con todo, no esperan que eso suceda a corto plazo. La realidad es que los empresarios del punto y de la confección van por un lado y los de producto acabado por otro. “Esta división es una tontería, lo que nos hacía importantes era la fuerza que lográbamos entre todos”, indican fuentes del CIE.

La falta de entendimiento entre ellos viene de lejos. Los implicados relatan que los desencuentros fueron notorios a lo largo de la negociación del último convenio, que se firmó sobre la bocina el pasado año. De hecho, provocaron que los sindicatos amenazaran con la huelga sectorial porque casi vence la llamada ultraactividad. Es decir, que desaparece el convenio vigente por no lograr un pacto en el tiempo marcado. “Se negoció durante más de dos años e incluso se firmó un principio de acuerdo que se dejó sin efecto en el seno del CIE”, indican los mismos interlocutores. De nuevo, relatan desencuentros entre los empresarios.

Dos convenios

En el último capítulo de la tensión en las patronales del textil español se amenazó con reclamar dos convenios diferentes y dividir las relaciones laborales entre los empresarios del punto y la confección y los de producto acabado. La propuesta no llegó a más, pero sentó un precedente que tanto empresarios como trabajadores señalan como línea roja: que las empresas se queden sin un marco que regule las relaciones laborales por una pugna personal entre empresarios.

“Aún hay tiempo para sentarse a negociar y buscar un acuerdo entre las partes en el conflicto, dejando en casa protagonismos estériles y sintonizando con los verdaderos problemas del sector”, sentencia Armengol.
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