La fallida incursión gallega de Bañuelos

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El promotor de la alternativa catalana a Eurovegas es recordado en Galicia por la caída de Astroc y por "promesas que quedaron en el aire"

Artur Mas ha presidido la reunión entre todos los implicados en el proyecto Barcelona World

10 de septiembre de 2012 (22:30 CET)

El constructor valenciano Enrique Bañuelos saltó a la palestra la pasada semana debido a su intención de promover un megacomplejo de ocio familiar en Catalunya, en lo que ya se ha bautizado como la alternativa catalana a la madrileña Eurovegas. Sin embargo, este controvertido empresario es un viejo conocido en Galicia. “No es que aquí hiciese grandes cosas. Se le recuerda por todo el problema que tuvo Caixa Galicia con Astroc y por los grandes proyectos que vendió y de los que nada se supo”, comenta en A Coruña una fuente del mundo empresarial.

Lo cierto es que aunque el paso de Bañuelos por Galicia fue de puntillas, todavía quedan titulares de prensa que recuerdan lo que pudo haber sido. El empresario valenciano se dio a conocer a través de la inmobiliaria Astroc, que tal y como creció de forma desorbitada en pleno boom inmobiliario, cayó años más tarde.

Astroc y Caixa Galicia

En 2006, la antigua caja de A Coruña, Caixa Galicia, tomó un 5% de Astroc y posteriormente colocó en el mercado un 1%, lo que hizo que la entidad recuperarse casi toda la inversión. Sin embargo, al ver que los títulos de la inmobiliaria no frenaban su escalada, Caixa Galicia recompró posteriormente en el mercado ese porcentaje, aunque a un precio muy superior. El resultante arrojó un gasto de casi 55 millones de euros por parte de la caja.

No solo Caixa Galicia quedó tocada con la posterior caída de Astroc, también el todopoderoso Amancio Ortega, que se llevó otro 5% por unos 150 millones de euros, y cuyas pérdidas finales fueron considerables.

En esta época ya se hizo conocida la amistad entre Bañuelos y Yago Méndez, el hijo del presidente de Caixa Galicia, José Luis Méndez. De hecho, el pasado año, lo nombró consejero delegado en Amper, la firma tecnológica de la que Bañuelos es accionista a través de Veremonte, su vehículo inversor.

El macropolígono

Pero además, durante el escaso tiempo en el que Bañuelos pasó por Galicia, el de Sagunto se hizo muy conocido por los anuncios que realizó. En 2007, Bañuelos explicó en los medios gallegos su intención de contruir en A Coruña “el mayor parque empresarial de Galicia”. Las crónicas de la época pregonaban que el macroproyecto tendría una extensión de "entre cinco y diez millones de metros cuadrados de suelo industrial" y que el lugar idóneo estaría en la provincia de A Coruña, cerca del Puerto Exterior de Punta Langosteira. Se habló especialmente del municipio de Arteixo, ese que el propio Amancio Ortega situó en el mapa al establecer allí la sede de Inditex.

El proyecto que Bañuelos vendió en prensa incluiría también la construcción de edificios de servicios, auditorios, áreas de información e incluso hoteles. Los políticos de A Coruña se mostraban encantados con los anuncios de inversión. “La comunidad ofrece un gran clima de confianza a los empresarios y prueba de esto es esta posibilidad. Además, Astroc tiene importante presencia de capital gallego en su accionariado a través de Caixa Galicia y de Amancio Ortega”, dijo en su momento Fernández Antonio, el que fue conselleiro de Economía con el bipartito.

“Sin consistencia”

Pero aquel megaproyecto del que tanto se escribió quedó en castillos en el aire. “Realmente nunca fue algo que tuviera una gran consistencia. Pienso que se crearon más anuncios que realidades”, explica Pilar Souto, quien fue alcaldesa del municipio de Arteixo por aquellos años.

Teresa Táboas, la conselleira de Vivenda durante la época del bipartito también recuerda a Bañuelos, con el que un día se entrevistó, “pues decía que estaba muy interesado en los terrenos del Ofimático en A Coruña”.

“Yo le dije que los terrenos del Ofimático no podía hacer nada porque estaban destinados a cooperativistas y fomentar la vivienda protegida. De aquel macropolígono del que tanto se especuló en Arteixo nunca nos llegó a decir nada”, rememora pasados los años Táboas.

“Lo que sí recuerdo es que era un hombre que hablaba rapidísimo”, dice.
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