Imagen de la central térmica de As Pontes. E.P.

La factura fiscal y del CO2 que golpean As Pontes: 250 millones al año

El céntimo verde, el impuesto a la generación eléctrica y los derechos de emisión de CO2 tumban a la central de Endesa con su abultada factura

As Pontes apaga la emblemática chimenea que ha cincelado su skyline. La central térmica de Endesa, en la que hace solo dos años se llegó a producir tanta electricidad como para abastecer la mitad de la consumida por todos los hogares y empresas de Galicia se aproxima a su epílogo después de que tanto el Gobierno central como la compañía eléctrica diesen por enterrada la posibilidad de reanudar la actividad en la planta.

La compañía justifica su decisión por los profundos cambios introducidos en el mercado eléctrico que provocan que las “centrales térmicas peninsulares de carbón no resulten competitivas”, como aseguraba en el hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el que anunciaba su cierre.

Dentro de esta nueva “situación estructural”, se encuentran tres elementos desconocidos hace una década: el llamado céntimo verde, el impuesto a la generación eléctrica y los derechos de emisión de CO2. Solo estos tres factores dejarían ya una losa de 250 millones de euros anuales en la central de As Pontes si esta operase a pleno rendimiento.

La losa de los impuestos

"Que nos dejen competir en igualdad de competiciones". Esa era la máxima repetida por el presidente del comité de empresa de la central de Endesa en As Pontes, Luis Varela, semanas antes del anuncio del cierre. Y es que la energía térmica se ve obligada a compartir espacio en el mercado con otras a las que se aplica una fiscalidad mucho más suave. 

A diferencia del resto de tecnologías, la térmica carga con el céntimo verde. Se trata de un tributo que se aplica a los combustibles fósiles, como la gasolina o el diésel cada vez que se va a repostar, pero también al carbón, a razón de 0,65 euros por gigajulio. Tomando como referencia su producción en el 2017 en el que la central de As Pontes operó a plena actividad por la baja producción hidroeléctrica (8.366 gigavatios, equivalentes a 30,11 gigajulios), esta tuvo que abonar 19,6 millones de euros por este concepto. 

El gas y la cogeneración, al margen

Este tributo también se aplicaba hasta el mes de octubre del año pasado a las centrales de ciclo combinado y a las plantas de cogeneración. Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez acordó un paquete de medidas con el cual exoneraba a estas tecnologías de abonar céntimo verde y, además, suspendía el controvertido impuesto de generación eléctrica durante un periodo de seis meses. 

Este último tributo grava con un 7% todo ingreso procedente de la incorporación y venta de energía eléctrica en la red. Partiendo de los 8.366 gigavatios producidos en 2017 y el precio medio de 52 euros el megavatio en el mercado mayorista de la electricidad, la central de Endesa en As Pontes habría desembolsado 30,5 millones de euros solo por este concepto. La cifra sería previsiblemente superior, ya que el precio medio de la energía térmica en un mercado marginalista como el eléctrico es superior al de las renovables hasta el punto de que el carbón habitualmente solo entra en funcionamiento para cubrir los picos de demanda. 

Menos 'tarta' para el CO2

Pero al margen de los impuestos, el mayor golpe a la central de As Pontes se lo infringe el mercado de los derechos de emisión de CO2. La compañía se ve obligada a comprar en el mercado estos derechos con los que obtiene el permiso para emitir una tonelada de CO2 a la atmósfera. 

Tras rondar los 7 euros la tonelada de CO2 durante ejercicios como el 2017, los precios de estos derechos se han triplicado en apenas dos años. Actualmente cotizan en el entorno de los 24 euros la tonelada después de que la Unión Europea decidiese recortar en un 25% el número de estos derechos en circulación con el objetivo de presionar sus precios al alza y disuadir a las industrias más contaminantes.

En el caso de que la central volviese a operar a pleno rendimiento tendría que afrontar una losa de unos 200 millones de euros solo para adquirir los 8,37 millones de toneladas que necesitaría para producir sus 8.366 gigavatios (las centrales térmicas emiten una media de 1.000 toneladas de CO2 por cada gigavatio producido).

Un artículo de Javier G. Casco

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